Pasar al contenido principal

Con 'start-ups', busca Europa cerrar la brecha frente a EU en tecnología

La Unión Europea impulsa la creación de 27 mil startups tecnológicas en un año para cerrar la brecha de innovación con Estados Unidos.
Foto(s): Agence France-Presse
Redacción

Por El País México

 

La Unión Europea acoge a poco más del 5% de la población mundial, pero concentra un 25% de los investigadores científicos de todo el planeta, según la Comisión Europea. El año pasado, los países de la Unión Europea (UE) crearon 27,000 nuevas setart-uos tecnológicas, una cifra récord que supera incluso la de Estados Unidos. Sobre el papel, el continente reúne los ingredientes para posicionarse en el podio de la carrera tecnológica, pero al observar los nombres de las grandes empresas que dominan en inteligencia artificial, semiconductores o el espacio, la gran mayoría de nombres europeos desaparecen de la lista.

La paradoja inquieta desde hace tiempo a Bruselas, que ha invertido durante los últimos años una gran cantidad de fondos en promover la investigación científica con el plan Horizonte Europa. Aún continúa liderando buena parte de la investigación mundial en ámbitos como la computación cuántica, la robótica o los semiconductores y mantiene algunos de los centros científicos más prestigiosos del planeta, aseguran desde Bruselas. De hecho, produce un tercio de todas las publicaciones científicas del mundo.

El cuello de botella aparece cuando la tecnología quiere salir del laboratorio. “El problema no es que no creemos tecnologías. El problema es cómo llevamos esas innovaciones al mercado y cómo las escalamos”, señalaba a principios de mes la comisaria de Start-ups, Investigación e Innovación, Ekaterina Zaharieva. Los diagnósticos de la Comisión apuntan, una vez más, a un principal y habitual responsable: la fragmentación del mercado europeo.

Aunque la UE se presenta como un mercado único, las empresas siguen enfrentándose a normativas, regímenes fiscales y requisitos administrativos distintos al cruzar fronteras. Esa complejidad dificulta especialmente el crecimiento de las start-ups cuando intentan escalar a nivel continental. Muchas empresas terminan buscando financiación fuera del continente —principalmente, en Estados Unidos—. Es un patrón que se repite en prácticamente todos los sectores tecnológicos considerados estratégicos.

“La fragmentación sigue siendo nuestro mayor desafío. Todavía no somos un verdadero mercado único. El problema del scale-up [fase de ampliación, en inglés] está relacionado con esto”, aseguraba Zaharieva en un encuentro al que ha sido invitado EL PAÍS / Cinco Días, junto con otros medios de comunicación, en la sede de la Comisión Europea.

Mientras que una empresa estadounidense puede acceder inmediatamente a un único mercado doméstico de más de 340 millones de consumidores y a grandes fondos de capital riesgo, una start-up europea continúa encontrándose con barreras regulatorias o fiscales cuando intenta expandirse entre los 27 Estados miembros.

Los principales responsables de innovación del organismo dicen buscar soluciones. La Comisión quiere poner en marcha dos proyectos: el Scale-up Fund y el Savings and Investment Union. El primero busca cerrar el déficit de financiación que sufren las empresas en fase de expansión. El segundo, movilizar el ahorro europeo.

Cuando una nueva compañía europea necesita levantar rondas de cientos de millones de euros para expandirse internacionalmente, muy pocas veces encuentra ese dinero en la región. O se vende a otra empresa estadounidense, normalmente, o traslada su sede a Estados Unidos o acaba saliendo a la Bolsa de Nueva York.

El Scale-up Fund es un fondo público-privado que invierte siguiendo los criterios del mercado, destinado exclusivamente a empresas que ya han superado la fase inicial y necesitan grandes inversiones para crecer sin abandonar Europa. La Comisión aporta una parte del dinero, pero el objetivo es atraer grandes inversores privados —fondos de pensiones, aseguradoras, bancos, fundaciones o gestoras de activos— para multiplicar el tamaño del vehículo.

“Está ya en marcha, y los primeros fondos se darán a partir de otoño. El objetivo de este fondo es ayudar a las empresas en fase de expansión a quedarse en Europa y convertirse en compañías globales desde aquí. Queríamos demostrar que es posible colaborar con el sector privado y crear algo juntos”, afirmaba Zaharieva.

El segundo proyecto es la Savings and Investments Union, con la que la Comisión pretende movilizar el enorme ahorro de los hogares europeos hacia compañías innovadoras. Según los últimos cálculos de Bruselas, los ciudadanos europeos mantienen alrededor de 10 billones de euros depositados en cuentas bancarias de baja rentabilidad, un enorme capital que no financia el crecimiento tecnológico del continente.

La iniciativa busca integrar unos mercados financieros todavía muy fragmentados, facilitar las inversiones transfronterizas y crear fondos de capital riesgo de mayor tamaño. “Muy pocos de nuestros fondos de venture capital son lo suficientemente grandes como para ser realmente europeos", contaba la comisaria. “Pero lo que es realmente clave es motivar también a los inversores institucionales para que inviertan mucho más en nuestro capital riesgo”, defendía.

El proyecto se encuentra todavía en fase de consulta y desarrollo normativo, pero su existencia muestra que Bruselas quiere poner solución a la pérdida de competitividad europea lo más rápido posible. “No estamos esperando a la unión de los mercados de capitales porque el tiempo es fundamental. Con el rápido desarrollo de las tecnologías, simplemente no podemos permitirnos esperar hasta 2028″, admitía Zaharieva.

La líder del departamento de innovación de la Comisión hacía referencia así a la puesta en marcha del EU Inc —también conocido como “régimen del 28″—, el gran plan y la apuesta principal de la Unión para materializar definitivamente el mercado único.

El proyecto consiste en crear un nuevo marco jurídico europeo independiente de las legislaciones nacionales de los Estados miembros y opcional, al que las compañías emergentes podrán decidir acogerse o no. Si lo hacen, podrían constituirse de forma completamente digital y en una sola gestión. Esto, afirmaba la comisaria, reduciría los costes administrativos y legales que ahora afrontan miles de empresas cuando intentan expandirse: “Permitirá a los fundadores de nuevas compañías incorporarse al mercado único con una única constitución de la empresa; será todo digital, más barato y más rápido”.

El organismo que lidera Úrsula von der Leyen espera aprobarlo antes de que termine este año, y contempla que pueda empezar a funcionar de manera efectiva a finales de 2027 o inicios de 2028, dependiendo del ritmo de las negociaciones entre el Parlamento Europeo y los Estados miembros. “Un verdadero mercado único es imprescindible si queremos que estas nuevas empresas crezcan”, urge la comisaria.

“Tenemos desafíos”, reconocía Zaharieva, “pero la buena noticia es que la receta está clara”. “Si todos hacemos nuestro trabajo, en lugar de limitarnos a quejarnos, la situación puede cambiar muy rápido”, concluía, antes de añadir: “Cuando digo todos, me refiero a la Comisión, a los gobiernos, pero también al sector privado”.

Noticias ¡Cerca de ti!

Conoce los servicios publicitarios que impulsarán tu marca a otro nivel.