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Lector Furtivo: Una ficción americana

Lo que llamó poderosamente mi atención de esta película es la afirmación de que “la literatura es subjetiva”
Foto(s): Cortesía
Redacción

Por Rafael Alfonso
Ficción estadounidense es una película de 2023 dirigida por Cord Jefferson, basada en la novela Erasure de 2001, de Percival Everett. El argumento central de la cinta va más o menos así: Thelonious Monk Ellison es un escritor y profesor universitario de literatura con muchos problemas para relacionarse con las personas. Ha escrito algunas novelas históricas de mediano éxito, pero la última, una novela histórica llamada Los persas, basada en la tragedia de Esquilo, ha sido rechazada sistemáticamente de todas las editoriales, mismas que le sugieren, ya que es afroamericano, que escriba algo más relacionado con lo suyo, entiéndase aquí el barrio, el slang, las pandillas, etcétera, a la manera de We Lives in Da Ghetto 39, escrito por Sintara Golden (el best seller de la temporada).

Monk se niega a que su creatividad y conocimientos sean confinados a estos temas y tratamientos y, a manera de burla y de protesta, escribe bajo seudónimo un libro que usa y abusa de los estereotipos y lugares comunes asociados a la literatura afroamericana, y en general a cualquier tipo de expresión relacionada con la negritud en los Estados Unidos de América.

He de advertir aquí que omito todos los asuntos que tienen que ver con el drama familiar y amoroso del protagonista, que son un gran punto de interés para el desarrollo dramático de la cinta; me centraré en los asuntos literarios. Para alcanzar el prestigio que anhela, Monk acepta formar parte del jurado de un importante premio. A este concurso va a parar su propia novela, la que escribió bajo seudónimo y de la que reniega como un subproducto cultural de baja calidad, misma que, para su sorpresa, se convierte en un éxito comercial.

 

Ahí coincidirá con la exitosa y también afroamericana b, ambos saben que están ahí para cubrir cuotas de género y diversidad étnica, y en algún punto “Monk” inciará el siguiente diálogo:

  • Escribes la pronografía traumática negra que le interesa a los editores blancos.
  • Ellos compran las obras. ¿Está mal satisfacer sus gustos?
  • Si te parece bien alimentar la avaricia de la gente.
  • Me parece bien darle al mercado lo que quiere.

Lo que llamó poderosamente mi atención de esta película es la afirmación de que “la literatura es subjetiva”. Así es como este jurado de expertos inician las discusiones que van a definir cuál será la novela galardonada con el prestigioso premio. A este jurado se le dedican tres secuencias en el transcurso de la película y en ninguna de ellas se discute un sólo criterio objetivo/científico para premiarla. Se habla de gustos personales, emociones, y también de emergencia: es una obra “necesaria”, dicen los escritores blancos que integran el jurado, eufemismo para referirse a una obra cuando dice cosas “importantes”, aunque no esté bien escrita.

 

Creo haberme precipitado al decir que no había criterios objetivos para definir el éxito de una obra en ese contexto y sí que los hay, pero estos corresponden a órdenes que no son precisamente literarios, sino mercantiles, y estos son la filiación étnica del autor, el tema

-Si está en tendencia o de moda-, la corrección política, el nivel de comprensión de lectura que vengan manejando los posibles lectores, etc.

Así Monk, de por sí gruñón, debe lidiar con los dilemas éticos del éxito comercial de su obra menor por la que no puede, ni quiere, reclamar reconocimiento y la frustración de ver cómo su obra “seria”, la que sí firma con su nombre, quizá nunca sea publicada.

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