Israel García Reyes
Entre los medicamentos más tomados en el mundo está la aspirina, de la cual se ha difundido la versión de que previene enfermedades cardíacas porque inhibe la formación de coágulos de sangre que pueden bloquear las arterias, pero estudios recientes plantean que es lo contrario, pues la ingesta regular aumenta el riesgo de sufrir un accidente cardiovascular, contraviniendo dicho mito.
En este sentido, el Grupo de Trabajo de Servicios Preventivos de Estados Unidos, que incluye 16 expertos en prevención de enfermedades y medicina basada en evidencia, asegura que es necesario disuadir enérgicamente a cualquier persona de 60 años o más de comenzar un régimen de aspirina en dosis bajas (de 81 miligramos a 100 miligramos), puesto que en lugar de ser un beneficio podría causar problemas al corazón.
Es cierto que la aspirina inhibe la formación de coágulos de sangre que pueden bloquear las arterias, pero los nuevos estudios plantean preocupaciones sobre que la ingesta regular aumenta el riesgo de hemorragia, especialmente en el tracto digestivo y el cerebro, peligros que aumentan con la edad de sus consumidores.
La primera pregunta que surge es: ¿Las personas mayores que gozan de buena salud tienen que empezar a tomar aspirina para prevenir infartos, accidentes cerebrovasculares, demencia y cáncer?
De acuerdo con un estudio de tres artículos publicados en The New England Journal of Medicine, en 2018, del que participaron más de 19,000 personas, y que incluyó a blancos de 70 años o más, al igual que negros e hispanos de más de 65 años en EU, dio como resultado que no. Los participantes tomaron aspirina en bajas dosis (100 miligramos) o un placebo todos los días durante un tiempo de valor de mediana de 4.7 años demostrándose que la aspirina no los ayudó, y es probable que les haya provocado afectaciones.
Se determinó que la ingesta de aspirina no disminuyó sus riesgos de enfermedad cardiovascular, demencia o discapacidad. Y sí aumentó el riesgo de sangrado significativo en el tracto digestivo, el cerebro u otros sitios que requirieron transfusiones o internación hospitalaria, según los primeros reportes.
Científicos esperaban que la aspirina ayudara a prevenir infartos y accidentes cerebrovasculares en los participantes del estudio; es por eso, que los resultados fueron una sorpresa:
“Los hechos desagradables que derrumban una hermosa teoría”, dijo el director del estudio, el Dr. John McNeil del departamento de epidemiología y medicina preventiva en la Universidad Monash en Melbourne, Australia, en entrevista.
Millones de personas diariamente toman este fármaco para resguardarse de las enfermedades por todos los medios. Aunque hay buena evidencia de que la aspirina puede ayudar a que la gente que ya sufrió infarto o ACV, o que tiene alto riesgo de que le sucedan, el valor del fármaco realmente no está claro para las personas con menos riesgo, especialmente las personas mayores de 60 años.
A su vez, un estudio publicado en agosto pasado no encontró ningún beneficio para los pacientes con bajo riesgo. Otro encontró que la aspirina podía prevenir eventos cardiovasculares en personas con diabetes, aunque los beneficios fueron superados por el riesgo de mayor sangrado o hemorragia.
Un tercer estudio encontró que la dosis es importante, y que las personas con mayor peso podrían requerir más aspirina para prevenir infartos, accidentes cerebrovasculares y cáncer.
Finalmente, señaló McNeil: “Si no la necesita, no empiece a tomarla”.
FOTO: Clarín
