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¡Váyase para su casa, no tiene nada!, le dijeron a Carmen, sobreviviente del cáncer de mama en Oaxaca; sigue luchando

Foto(s): Cortesía
Redacción

Desde hace casi tres años, Carmen Ríos enfrenta una guerra contra el cáncer. La jornada de 34 quimioterapias no le han podido arrebatar las ganas de vivir; pese a todo, ella sonríe y transmite su amor por la vida al resto de las mujeres que luchan por vencer la maldad de un tumor.
Carmen Ríos Díaz tiene 48 años de edad, es sobreviviente del cáncer de mama. Pero hace poco más de un año volvió a tomar sus armas para combatir la metástasis ósea (cáncer en los huesos). Nada la detiene, ni la propia imposibilidad del Hospital Civil Doctor Aurelio Valdivieso para atenderla.
 


Negligencia institucional


“¡Váyase para su casa, no tiene nada!”, es una de las frases que no se le borran de la mente a Carmen. Era la respuesta de la médico Lorena cada vez que asistía a consulta para tratar de conocer por qué se sentía tan mal.
La madre de familia acude a la Centro de Salud Urbano número 07, en San Antonio de la Cal. Aquí, por más de un año la facultativa que la atendía ignoró los llamados de alerta del cuerpo de Carmen.
 


Los síntomas ignorados


Con tristeza la mujer relata que hasta humillaciones recibió por pedir un poco de atención.


“No soy letrada, estudiada, pero algo dentro mí me decía que estaba mal”, refiere.


Carmen detalla que el tumor en el seno izquierdo comenzó a manifestarse con dolores en el cuello que la llevaron a dormir hasta en el piso. Agotamiento, dolor en la espalada y dedos entumidos, así como estar irritable y nerviosa casi todo el tiempo
Al poco tiempo sintió una protuberancia dentro del busto y después, punzadas constantes y piquetes en el pezón. Pero el diagnóstico de la doctora seguía siendo que “no tenía nada”, sin darse a la tarea de revisarla.
 


En “estado de shock”


Una mañana la respiración se dificultó; inhalar era posible, mas no exhalar.


Desde que logró obtener la solicitud para una mastografía al momento que recibió la fatal noticia transcurrió al menos un mes, fue un pesado periodo.


El resultados de la biopsia a la que fue sometida estuvo listo y, el diagnóstico: “positivo”.


Aquella mirada llena de tristeza de su oncólogo no la olvida. La sala repleta por mujeres que necesitaban de una consulta se llenó de silencio al gesto de aquel hombre de bata blanca.
En la puerta de un consultorio Carmen, desesperada, entregó sus resultados de forma improvisada al especialista.


 


Dígame doctor, qué tengo ¿Es cáncer?



 


El doctor sólo la miró a los ojos, le tocó el hombro y respondió: Te espero el lunes con un acompañante.
Aquel viernes del mes junio del 2014 es imborrable en su mente. El llanto la envolvió sin comprender siquiera qué significaba el cáncer.


 


En 2014, la tasa más alta de letalidad hospitalaria por tumores malignos en la población de entre 15 a 19 años de edad.


2014:


2 de cada 10 varones presentó tumor maligno en órganos digestivos


3 de cada 10 mujeres cáncer de mama


Secretaría de Salud del gobierno federal:


Cada año existen 23 mil nuevos casos de cáncer de mama


Fuente: Inegi


 


Comienza la batalla


Decidir entre su seno y contar mayores probabilidades de vida fue una decisión sencilla para ella.
Si no retiraba el busto, desde ese momento contaban con el 20 por ciento de probabilidades de sobrevivir, de lo contrario las expectativas eran del 80 por ciento.


“Si para vivir me tengo que quitar el pecho, me lo quito. Un seno no me va a impedir vivir”, decidió la mujer aterrorizada luego escuchar testimonios de familias que sufren el fallecimiento de alguien por esta razón.


Nunca hubo dudas sobre este decisión, y ahora sabe que haber pasados por el quirófano fue lo mejor.
A partir de ese momento, el diagnóstico era muy favorable: sólo seis quimioterapias serían necesarias.


El tiempo le arrebató sus cabellos, el alientos en muchas ocasiones pero, pese a todo, regresaba. Debía vencer el daño que le había provocado ese tumor triple negativo en el seno y también alojado dos más en la axila.


El ocho de diciembre del 2015 Carmen escuchó lo que siempre había deseado: “Estás libre de cáncer, lo lograste”, le dijo el oncólogo.


Esa alegría se derrumbó 20 días después, cuando comenzó con dolores de cuerpo sobre lado derecho. El dolor, recorrería le recorría desde el hombre hasta el coxis. La atención fue inmediata, pero las noticias fueron poco favorables. A Carmen le detectaron metástasis ósea.
“Fue una desilusión muy grande, ahora tendría que estar en radioterapias, tenia mucho miedo. Ahora ya no”, comenta la madre de familia.
 


Cuidados paliativos


Carmen venció el cáncer de mama, ahora se enfrenta a otra guerra de por vida. Ella recibe quimioterapias y radioterapias desde enero del 2016 a la fecha, como parte de cuidados paliativos.
“Es para el buen vivir, o para el buen morir, según como lo vea cada persona”, dice Carmen con la cabeza cubierta con un rebozo.


 




Periódicamente instituciones del sector salud llevan a cabo campañas de realización de mastrografías en diversas comunidades de la geografía oaxaqueña.

 


Sin dinero ni acompañantes


El camino recorrido ha estado lleno de desesperación y abandono. Carmen Ríos se quedó prácticamente sola en este proceso.


El día de la operación más importante, y las siguientes jornadas de quimioterapias y radioterapias, su esposo no estuvo presente. “Él se fue”, apunta la madre a quien a, excepción de un hijo, el resto de la familia se distanció.
“Para qué sigo viniendo si no tengo a nadie para quien vivir, estoy sola, no tengo a nadie. No tengo ni para comer”, recuerda Carmen que dijo ante una crisis.


Sólo las primeras seis quimioterapias (en el 2014) el hospital cubrió el costo del medicamento. Después, ella misma ha tenido que cubrir sus gastos, que superan los 15 mil pesos por mes.
Ella se dedica a la venta de perfumes y productos para la salud, artículos que logra comprar a través de diferentes créditos conseguidos en conjunto con grupos de mujeres.


 


“Tengo ganas de vivir”


La mujer der 48 años se aferra a la vida. “Tengo ganas de vivir”, afirma mientras hace planes para vivir en el Istmo, lugar donde siempre ha deseado estar.


 




Un tanto incómodo, pero necesario el presentarse ante el mastógrafo de manera periódica.

 


“Ahora pido a Dios llegar a una quimioterapia más para seguir viva. Cuando llega ese día, lo bendigo”, expresa. La mujer, para animar a sus compañeras de tratamiento, organiza días de campo y viajes cortos.
“Sí se puede, hay que luchar, pero ¡sí se puede!”, es el mensaje de Carmen para todas las personas que cruzan por este etapa.


Existen más de 100 tipos de cáncer.


 


Cáncer de mama
En las mujeres, el de mama es el tipo de cáncer cuyas tasas de morbilidad hospitalaria muestran los mayores incrementos con la edad (hasta los 64 años de edad), al pasar de 7.43 en el grupo de 20 a 29 años (por cada 100 mil mujeres de ese grupo de edad) a 218.24 (en el grupo de 60 a 64 años de edad), confirmándose como el tumor maligno de mayor impacto en su salud, y siendo esta última tasa la más alta de todas las de morbilidad hospitalaria por principales tumores malignos entre las mujeres mayores de 20 años de edad.

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