Pasar al contenido principal

Tratamiento inadecuado eleva complicaciones en personas hipertensas

Foto(s): Cortesía
Nadia Altamirano Díaz

Mientras se recuperaba de una cirugía de vesícula, el personal de enfermería del hospital público donde permanecía Ifigenia detectó que su presión arterial comenzó a reportarse por arriba de los 140 milímetros de mercurio (140/90) y por los tres días siguientes no se estabilizó por debajo de los 130 milímetros (130/80) aún con el medicamento suministrado.


“Lo suyo quizá era una hipertensión silenciosa, que no se le había podido detectar y debe tener mucho cuidado porque ya hay daño en sus riñones”, le explicó la especialista que se encargó de autorizar el alta de Ifigenia, una mujer de 70 años que se negaba a aceptar que ahora es una persona enferma.


“No lo podía creer y sigo sin creerlo, no me queda más que cuidarme”, expresa sin ganas de hablar de una enfermedad que la obligó a cambiar su forma de alimentarse y olvidar cocinar y mucho menos comer cualquier tipo de mole, comida muy condimentada, salada o frita.


Recordar que todos los días debe tomar su medicamento ha sido otro de los cambios en su rutina, pero lo más complicado es comenzar a hacer ejercicio, al menos 30 minutos diarios.


El especialista en cardiología y profesor de la Facultad de Medicina y Cirugía de la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca, Alejo Díaz Aragón, la hipertensión es una enfermedad fácilmente detectable, solo requiere una toma correcta de la presión arterial, pero el problema radica en que la mayor parte de pacientes no recibe el tratamiento adecuado.


 Medicación de por vida


“La mayor parte de los pacientes hipertensos no se controlan con un sólo medicamento, requieren dos fármacos y si no se controlan hasta tres”, destaca el cardiólogo.


Lo idóneo, agrega, es usar tabletas que contienen dos medicamentos o hasta tres, “porque es más sencillo es tomarse una sola pastilla”, pues entre más tabletas se recetan se corre el riesgo de que la o el paciente olvide tomarlas.


La Organización Mundial de la Salud (OMS) define a la hipertensión o tensión arterial alta o elevada como un trastorno en el que los vasos sanguíneos tienen una tensión persistentemente alta, lo que puede dañarlos, debido a que cada vez que el corazón late, bombea sangre a los vasos, los cuales llevan la sangre a todas las partes del cuerpo.


La presión arterial puede medirse con un baumanómetro y si se encuentra por arriba de los 140 milímetros de mercurio una persona enfrenta hipertensión. En el país, más de un millón 140 mil personas han sido diagnosticadas con esta enfermedad y en Oaxaca la cifra suma alrededor de 50 mil. 


Una de cada 4 personas la padecen


“La incidencia de hipertensión en el país es del 25 por ciento de la población y sólo el 16 por ciento de pacientes tienen controlada la hipertensión con medicamento, es un porcentaje realmente bajo”, advierte el cadiólogo Alejo Díaz, quien atribuye unas fallas al personal médico y otras al o la paciente.


“La mayor parte de los pacientes están siendo tratados con un sólo medicamento, este año el IMSS podrá suministrar combinaciones de dos o hasta tres medicamentos en una sola tableta, no así en los Servicios de Salud y en el ISSSTE”, que están más atrasados en ese aspecto.


Lo preocupante de la hipertensión es que se trata de una enfermedad que no da síntomas en la mayoría de los casos y éstos sólo se presentan cuando ya hay daño en un órgano, como el corazón, el riñón o el cerebro o en la retina.


“La hipertensión daña los vasos sanguíneos de esos órganos, pero también hay un daño directo al músculo del corazón de tal manera que da insuficiencia cardíaca”, añade. 


La hipertensión arterial está en el 60 por ciento de las enfermedades cardiacas. Una persona con hipertensión que no se trata o que no alcance las cifras metas con el tratamiento tiene riesgo de hemorragia cerebral, insuficiencia cardiaca, infarto de miocardio e insuficiencia renal.


Falta educación en salud


La gente no está educada en salud para dimensionar la repercusión de que un integrante de una familia sea diagnosticado con hipertensión, ya que el tratamiento médico es el primer paso, pero también se requiere modificar el estilo de vida: disminución del consumo de sal; ejercicio moderado de 30 minutos al día o 150 minutos a la semana y dejar de fumar.


“La obesidad es un problema que va ligado con la hipertensión. Por cada kilo que pierde una persona disminuye hasta dos milímetros de mercurio en la presión arterial”, resalta el cadiólogo Alejo Díaz.


La hipertensión arterial es más frecuente a partir de los 50 años, pero por el estilo de vida se empieza a desarrollar cada vez más temprana y en el caso de las embarazadas que desarrollan hipertensión transitoria o preclamsia, debe tener un monitoreo de por vida.


La tendencia de las mujeres a desarrollar más la hipertensión que en el caso de los hombres es a partir de los 50 años o después de la menopausia, cuando se pierde el efecto de los estrógenos.


 Enfermedades que van de la mano


“Quien tiene hipertensión tiene el doble de riesgo de desarrollar diabetes. La mayor parte de las personas van a continuar con su vida normal, no tienen que limitarla, la prevención se tiene que tomar desde la infancia y una vez diagnosticada deben recibir el tratamiento adecuado, mejorar su alimentación y hacer ejercicio”, recalca el especialista.


Ifigenia se sigue acoplando a los cambios que ahora debe hacer por ser hipertensa. Entendió que requiere un monitoreo integral para controlar su glucosa, el colesterol, los triglicéridos, sus riñones y que no pierda proteínas por la orina.


“Nunca creí que fuera a ser hipertensa, entré al hospital por un problema de vesícula y ahora sé que me tengo que cuidar”, dice con la resignación de entender que de no hacerlo esa puede ser la puerta a otras enfermedades que le resten posibilidades a una larga vida.

Noticias ¡Cerca de ti!

Conoce los servicios publicitarios que impulsarán tu marca a otro nivel.