La niña originaria de San Pedro Pochutla no estaba bajo tratamiento antirretroviral y también se le había diagnosticado cáncer en los ganglios linfáticos.
A sus cuatro años, la niña E. X. enfrentaba varias amenazas a su salud, el COVID-19, el Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH) y un linfoma de Burkitt, éste último un cáncer agresivo que le había inflamado los ganglios linfáticos y otros órganos del sistema digestivo. Con ese cóctel mortal y una neumonía, su corazón dejó de latir el miércoles por la noche.
Su padre M, negó el parte médico del Hospital de la Niñez Oaxaqueña Doctor Guillermo Zárate Mijangos, lo que obligó a sellar el pequeño ataúd que la mañana de ayer ya estaba en San Pedro Pochutla, de donde es originaria la familia.
“La prueba de COVID-19 a mí no me dijeron que se la hicieron, lo único fue una tomografía de pulmón porque el cáncer estaba muy avanzado, afectaba los dos riñones y los pulmones, pero ayer (miércoles) ella estaba normal y le pusieron un catéter“, relató en una entrevista telefónica concedida a este diario.
Además de repetir que ella no falleció de COVID-19, rechazó que él pudiera estar infectado porque el miércoles, él, dos médicos y tres enfermeras del Hospital de la Niñez intentó, de 11:00 a las 13:00 horas, colocarle un catéter a su hija “y estaban nada más con cubrebocas”, sin que estuviera en un asilado.
Un familiar cercano confirmó también que antes del diagnóstico de cáncer a la niña E. X. se le detectó VIH, una enfermedad que hizo que su madre muriera hace tres años, pues no recibió tratamiento.
Bajo el cuidado de la familia paterna, el tratamiento oncológico en el Hospital de la Niñez no tuvo el apego suficiente para evitar que su sistema inmunológico perdiera toda función.
Así como se sumaron personas que respaldaron la negativa del padre de reconocer el contagio de COVID-19, hubo quienes revelaron los esfuerzos que hicieron para recolectar fondos para un tratamiento médico que él no vigiló que no se cumpliera para posibilitar algunos años más de sobrevida.
La versión oficial
Ayer por la tarde el deceso que se convierte en el noveno en la entidad por COVID-19, fue confirmado por el titular de los Servicios de Salud de Oaxaca (SSO), Donato Casas Escamilla.
Además de ser el primero entre la población infantil en Oaxaca por COVID-19, es el primero en el país en una niña con VIH.
En entrevista Casas Escamilla no desmintió la versión de que además de un cáncer la niña tenía VIH, pero en el comunicado oficial únicamente se dijo que su sistema inmunológico estaba debilitado, especificando que su edad era de tres años.
Apenas el miércoles el caso se había incluido entre los posItivos de COVID-19, el primero en San Pedro Pochutla y el octavo en la jurisdicción de la Costa donde Santa María Huatulco concentra cinco, incluyendo una defunción, y San Pedro Mixtepec otros dos.
La base de datos abiertos de la Dirección General de Epidemiología detalla que la menor comenzó con los síntomas el pasado miércoles 15 de abril, pero recibió atención el lunes 20 de abril que ingresó al Hospital de la Niñez.
