CIUDAD DE MÉXICO.- Desde las pequeñas hasta las grandes, durante la emergencia sanitaria, las escuelas privadas lidian con conservar a su matrícula y, en muchas ocasiones, incluso sus propias sedes para seguir impartiendo clases.
De acuerdo con la encuesta "El Impacto del COVID-19 Desde la Voz de los Colegios Particulares", realizada por la Confederación Nacional de las Escuelas Privadas (CNEP), la Universidad Iberoamericana de la Ciudad de México y el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente (ITESO), apunta a que, en promedio, los colegios privados perderán a 18 por ciento de sus alumnos.
En entrevista, Luis Medina Gual, coordinador del Doctorado Interinstitucional en Educación de la Universidad Iberoamericana de la Ciudad de México, y uno de los coordinadores de la encuesta, especifica que el ejercicio se realizó durante los meses de octubre, noviembre e inicios de diciembre. Fue aplicada a 333 escuelas de la CNEP de diversas entidades de la República y los que contestaron fueron directores o coordinadores.
El especialista señala que, de estos colegios, algunos fueron pequeños (de menos de 100 personas), o grandes (de más de 2 mil personas) y su población va del socioeconómico alto a bajo. Entre los datos obtenidos de este trabajo conjunto, surge la estimación promedio del 18.4 por ciento de pérdida de matrícula a nivel nacional.
"Ahora, esto se traduce ponderado por el número de estudiantes que tiene cada institución, se traduce en una cantidad de 38.8 estudiantes en promedio que van a perder los colegios particulares siendo que si tú lo quieres ver, por ejemplo; hay un 10 por ciento de colegios que van a perder de 82 en adelante de estudiantes", ejemplifica.
Gual detalla que las pérdidas son diferentes según cada nivel educativo. En el caso de preescolar asciende al 20.5 por ciento; el de primaria a 17.7; secundaria 15.9 y preparatoria 13.2.
"Si tú lo quieres ver de alguna manera, las escuelas que tienen mayor probabilidad (de deserción), son pequeñas que atienden a menos de 100 familias y que atienden a preescolares o a primarias, que solamente atienden a un nivel educativo", dice.
Sobre el destino de los estudiantes que dejan la escuela, comenta que la mayoría contestó que iría a escuelas públicas. "En realidad no se están yendo a otras particulares de menores costos o homeschooling o esas cosas, no, sino que la mayoría afirma que se van a instituciones públicas. Ahora, lo curioso es que también mencionan que los alumnos que les están llegando la mayoría vienen de otras particulares similares, entonces también hay una migración digamos de particular en particular", expone.
Esto, pese a que según la encuesta, el 99.9 por ciento de los colegios privados esté otorgando algún tipo de ayuda económica a su población escolar. Ocho de cada 10 ofrece descuentos, 7 de cada 10 facilidades con parcialidades de pago, 6 de cada 10 la eliminación de cargos por morosidad y 5 de cada 10 bajar el costo de materiales o de lista de libros.
Acota que aunque es un poco variable, la mayoría de los colegios está reportando que entre un 10 y un 50 por ciento de la matrícula les está solicitando directamente algún tipo de apoyo.
El profesor de la Ibero campus CDMX refiere que aunque el clamor de las instituciones privadas es abrir sus puertas, esto no resuelve la deserción. "Revelan que el abrir las escuelas no va a resolver por ningún lado, digamos, la posibilidad de que los niños se vayan a escuelas públicas.
Antes de la pandemia, el porcentaje de demora de los padres de familia era del 20 por ciento de padres que no pagaban o se atrasaban, ahorita el porcentaje de demora es de 50 por ciento.
"Entonces, independientemente de que sea presencial o a distancia, en realidad parece ser que es más bien un problema estructural que le está pasando a los papás, entonces va a ser difícil.
"Viene mucho más de fondo la situación sobre las diferencias de gastos antes y después de la pandemia, donde los contagios responden que han tenido mayor gasto básicamente en equipamiento tecnológico", agregó.
'Quedaron bien poquitos'
Itandehüi González, de 11 años, no había estudiado en escuelas públicas, hasta que llegó la pandemia. Cursó el último año de primaria con maestros y compañeros nuevos en Ixtapaluca, Estado de México, pues sus padres consideraron que el pago era oneroso para tomar clases desde su casa.
Su madre, la señora Norma Clemente, explica que tan sólo de inscripción por grado en el Colegio Conrad Gessner de ese municipio tendría que pagar 9 mil 600 pesos, más mensualidades de 4 mil 600 pesos, uniforme, libros y mantenimiento, entre otros conceptos. Asegura que estaba dispuesta a pagar este costo por las instalaciones y las actividades que su hija realizaba en su colegio. Sin embargo, con la educación a distancia, no lo considera viable.
Refiere que el plantel, antes de la pandemia contaba con dos grupos de aproximadamente 24 alumnos cada uno, pero se redujo a uno de 15 educandos.
"Quedaron bien poquitos en la escuela. Se fueron muchos, muchos, pero yo la saqué porque no veía mucho caso pagar una colegiatura. Se quedó un grupo del grado de mi hija", expone.
Su familia, asegura, notó la diferencia en el nivel educativo entre una escuela privada y una pública, por lo que contempla que su hija regrese a donde se educó por 5 años, pero ahora para cursar la secundaria y cuando las clases viren al modelo mixto.
Además, indica, la población escolar es más reducida en las particulares, se están haciendo adecuaciones para reforzar medidas de seguridad, además de que se les asegura que serán estrictos con la higiene y vigilancia.
Para ella, el modelo presencial será un reto tal vez mayor que las clases a distancia, por lo que prefiere acogerse a las precauciones que tendrán las escuelas privadas.
"Está como más cercana la parte de que ya van a empezar a tomar las clases mixtas, tanto presenciales como digitales y sí creo que es más conveniente la privada, ya necesito ahorita que tenga pues actividades fuera de la casa porque incluso ha subido de peso, pero quiero que esté bien protegida. Tienen gimnasia, natación, es muy completo", indica.
"De calificaciones no bajó mucho, pero yo sí veo que la calidad de lo que está aprendiendo no es pues, no es como lo mismo. Siento que le falta demasiado. Para mí es un nivel muy bajo lo que está aprendiendo ella. Hablé con las mamis que dejaron a sus hijos ahí en la escuela para ver cómo están y cómo van en nivel y cómo va el seguimiento de los profesores y todo, y pues la verdad es que sí allá están más al pendiente y está más personalizado. Están instalando un arco sanitario y eso me agrada", agrega.
