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Promete AMH ayudar a Zoé

Foto(s): Cortesía
Luis Ignacio Velásquez

- “Gobernador, esta niña tiene cuatro años que busca apoyo y nadie la ayuda”. Expresa con evidente preocupación un reportero gráfico que conoce el caso de la pequeña Zoé, aquejada del denominado Síndrome de Regresión Caudal, que mantiene sus extremidades inferiores unidas por la piel y desarrollo incompleto de la columna vertebral.


-“¡Pero ahorita se topó conmigo, eh!” “¡Así que yo la voy a ayudar!”. Responde el gobernador con aparente voz grave, ante el hombre que sostiene con ambos brazos a la pequeña.


El caso se lo presenta su esposa cuando ambos abandonan el Hospital Civil Dr. Aurelio Valdivieso, donde han inaugurado ya la unidad de Tocología y, además, celebrado el cumpleaños 42 del mandatario estatal con el personal médico, enfermeras y funcionarios asistentes al acto, que le cantaron las Mañanitas y le ofrecieron un pastel.


En el estacionamiento del hospital, abriéndose paso con los brazos, la señora Ivette Morán de Murat llega hasta donde se despiden el gobernador y la directora del hospital, Maritza Jeny Hernández Cuevas, para plantear el caso. “Directora: me acabo de encontrar a don Javier afuera y me dice que su esposa está en urgencias y su pequeña hija requiere ayuda”.


El padre de Zoé, Javier Bernal López, retira la pequeña sábana que cubre las piernas de la niña para mostrar los efectos de la enfermedad. Las extremidades ocultas en una enorme bolsa de piel.


-“¿Verdad que no la tenemos que mandar a México?”. Cuestiona la presidenta del DIF estatal y ante la negativa de la directora Hernández Cuevas, le solicita se le brinde toda la atención.


-“Mire, -confirma al padre de Zoé-, aquí ya cayó con la mera mera, la directora, y luego vaya al voluntario del DIF para ayudarle”.


-“¿Cómo te llamas?”. Cuestiona el gobernador a la pequeña, que mantiene una sonrisa nerviosa.


-Zoé.


-“Ese es nombre de princesa; adiós princesa. Ya llevan sus datos, ¿verdad?”.


Después de entregar sus datos a una trabajadora de atención ciudadana, el señor Bernal López desgrana su tragedia. Además de la pequeña Zoé, su esposa se encuentra encamada en el hospital civil por anemia y daño renal, como consecuencia de la diabetes.


“Mi esposa está en urgencias, pero ella no quiere aceptar le diálisis ni la hemodiálisis; un doctor me dijo que me la lleve firmando el alta voluntaria, pero la secretaria me dijo que no lo haga”.


Con su hija de cinco años en los brazos como si fuera un bebé, añade que desde hace cuatro años se encuentra en la ciudad capital para buscar que Zoé sea operada. “Salimos de Pinotepa Nacional, de donde somos originarios, para buscar apoyo pero nadie nos brinda ayuda. Hace tres años me dijeron que la iban a operar en el hospital de la niñez, pero después cerraron el caso; después fuimos a México y en un hospital americano me dijeron que me regalaban la cirugía plástica reconstructiva, pero empeoró la enfermedad de mi esposa y no tenía trabajo, entonces nos regresamos”.


Bernal López dice, con voz quebrada, que ha tenido que pedir limosna para comprar los pañales de la niña, apoyar a su esposa y comerse un taco.


El reportero gráfico completa el cuadro de la tragedia. Comenta que la señora tuvo otra niña, que falleció y durante más de cuatro años la pequeña Zoé y su padre han buscado ayuda para separarle las piernas, pero no los han apoyado.


“Yo atiendo a las dos, pierdo los trabajos por atender la salud de mi esposa y mi hija, por eso espero que el gobernador sí me ayudará, primero Dios que sí”.

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