Son las 21:30 horas. La calle está casi desierta, pero en medio de la contingencia sanitaria una niña y un niño, no mayores a 10 de edad venden flores en el crucero de Lázaro Cárdenas. El semáforo está en rojo y ambos se acercan a los pocos carros que circulan entre la oscuridad y el silencio de una ciudad en cuarentena.
“Cómpreme un ramito”, pide el niño a los automovilistas. La niña, quien parece ser su hermanita, corre al otro lado de la calle con sus zapatos escolares desgastados, también buscando algunas monedas.
Si bien el trabajo infantil en Oaxaca es una realidad que, según datos del Inegi, viven 168,535 niñas, niños y adolescentes, la contingencia sanitaria podría elevar la cifra, alertó Oscar Castillo, director del Programa Campos de Esperanza, iniciativa de cooperación internacional con el gobierno de Estados Unidos para reducir el trabajo infantil y promover la mejora de condiciones laborales en comunidades agrícolas y migrantes. En Oaxaca es operado por World Vision México y SiKanda.
La desaceleración económica-expuso- presiona a las familias de escasos recursos a involucrar a niñas y niños en actividades que contribuyan a la generación de ingresos.
El caso de Oaxaca -puntualizó- podría registrar un mayor incremento porque en la entidad hay un alto índice de informalidad, comunidades indígenas en situación de pobreza, algunas ubicadas en puntos remotos con difícil acceso a servicios. “Con todas las consecuencias del desempleo, pobreza, incremento de la informalidad y precarización del trabajo, hay alto riesgo de incremento del trabajo infantil”, subrayó.
En México -precisó-, del total de la población infantil que trabaja, 60.5% son niños y 39.5% son niñas, aunque en el caso de las niñas éste se encuentra, por lo general, invisibilizado, ya que desarrollan labores domésticas dentro del mismo hogar o en hogares de terceros.
Otro riesgo -agregó- es la deserción escolar, por lo que se deben continuar fortaleciendo las opciones de educación remota, pertinentes y accesibles a los diferentes contextos.
Indicó que el gobierno, sector privado y sociedad civil, debemos trabajar juntos para que no se pierdan empleos, ni exista la precarización laboral.
"La reactivación de la economía deberá realizarse de manera conjunta, donde se aseguren empleos dignos para los trabajadores. Esto incluye el establecimiento de acuerdos entre las partes, pero, además, el reforzamiento de mecanismos de vigilancia para asegurar que no existan violaciones a los derechos laborales", apuntó.
168,535 niñas, niños y adolescentes
realizan algún trabajo infantil en Oaxaca según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía
