Oaxaca.- La mañana del 27 de junio la labor de Yolanda Rocío Santiago y Jorge Armando López dio un giro de 360 grados. En lugar de ver el rostro de la muerte en personas accidentadas, vieron el de la vida en el nacimiento de una bebé.
Ambos se desempeñan como policías viales. Como cualquier otro día salieron a realizar su labor de patrullaje sin imaginar que iniciarían su jornada auxiliando a una mujer en el alumbramiento de su hija sobre la batea de una camioneta.
“Estoy muy emocionada, muy contenta y orgullosa porque además de ser policía vial como motociclistas, también estamos preparados para brindar los primeros auxilios en cualquier caso”, expresó Yolanda, quien tiene 29 años de edad y tres de servir al escuadrón de motopatrulleros Ángeles Viales.
Yolanda es técnica en enfermería y gracias a sus conocimientos pudo asistir con temple a la emergencia que tenía frente a ella.
Para Jorge, quien tiene 28 años de edad y ocho de ser policía, fue una experiencia única y de gran contraste con los casos en donde le ha tocado darle las últimas palabras de aliento a alguien que por un accidente vial falleció.
“En ocasiones nos tocan malas noticias; por ejemplo, cuando alguien derrapó. Primero nos toca calmarlo, decirle algunas palabras, atenderlo para después enterarnos de que ya no está con nosotros”, explica.
El equipo vial transitaba por la Carbonera y González Ortega, cuando fueron alcanzados por un motociclista que les solicitó auxilio para escoltar hacia el hospital civil Doctor Aurelio Valdivieso a Alicia Ramírez Cruz, de 30 años de edad, y a su esposo Alberto López Morales, quienes viajaban en una camioneta provenientes de San Miguel Peras.
“Nos habían referido que traían a una persona enferma y que necesitaba que le abriéramos paso para que llegara lo más pronto posible al hospital. Lo que hicimos fue prender la sirena de la moto y abrir paso lo más pronto para llegar al hospital civil”, relata Yolanda.
Al llegar a Xocoténcatl sobre Pino Suárez la camioneta se detuvo. “Nosotros corrimos porque estábamos casi a una cuadra para regresar y ver qué estaba pasando. Al asomarme me percaté que el producto ya estaba saliendo. De volada me trepé a la camioneta como pude y recibí al bebé y ayudé a la mamá a que pujara porque ya el bebé ya venía”, señaló.
Yolanda estudió la carrera técnica en primeros auxilios: “Aunque fue riesgoso, porque no era el lugar adecuado ni teníamos los instrumentos para atender a la bebé, lo pudimos hacer bien”, agrega.
Otro parto fortuito
12 de abril de 2016. Marina Hernández Ramírez de 20 años de edad, originaria de Santiago Amoltepec, dio a luz a una niña en el puente California, en la ribera del río Atoyac, en inmediaciones de la Central de Abasto.
