“Pues aunque sea aquí, porque no hay nada, todo está cerrado y en la casa, pues ya de tanto limpiar, ya hasta se acabó el quehacer”, dice entre risas Gabriela, que camina con su prima en los desolados pasillos del mercado Benito Juárez.
En México, en días pasados, fue decretada la fase 3 de la contingencia epidemiológica, por el brote y propagación del coronavirus (COVID-19) a nivel mundial; entre las medidas que en teoría se tendrían que cumplir, se encuentra el confinamiento obligatorio, el uso de cubrebocas todo el tiempo y el lavado de manos constante.
En Oaxaca, al parecer, las medidas no son tomadas muy en serio. “Estamos todos ya medio desesperados porque, pues, esto no pasa y no se ve para cuándo, los niños no regresan a la escuela, el trabajo bajó mucho y el encierro, pues sí, a la larga sí te hace sentir medio enclaustrado”, afirma la mujer.
"Salimos solo a lo indispensable"
Por otra parte, la señora Esperanza, que acudió al mercado a comprar café, asegura que ella ha notado cooperación por parte de la ciudadanía para que las recomendaciones de las autoridades se desplieguen casi a la perfección.
“Dicen que uno, como ya es adulto mayor, es más vulnerable, pero mira, con la gracia de Dios aquí andamos; no podemos dejar de vivir, de venir a comprar lo que nos falta; además, si ves, hay mucha gente que trae cubrebocas, usa el gel y hace caso a lo que dicen las autoridades. Salimos solo a lo indispensable y nada más”, aseguró.
“Nos pasó a fregar a todos, la verdad, porque pues, estamos perdiendo todos; negocios, empresas, comerciantes, incluso nosotros nos estamos perdiendo del vivir, del disfrutar, de salir”, añadió la señora.
Comparados con un sábado habitual en la capital oaxaqueña, cada uno de los sábados de pandemia se han convertido en un vacío para la ciudad, cuyas calles ya no lucen abarrotadas como antes de toda esta crisis epidemiológica; paseantes, turistas, comerciantes y hasta vendedores ambulantes, con su ausencia restan color a la Verde Antequera.
“Está bien tranquilo, bien, bien tranquilo, desde que empezaron con que las fases y que a prohibir, a restringir, a cerrar, la verdad nos dieron en la madre a todos, carnal. Y todavía nos piden que nos quedemos en casa… hasta parece burla, me cae”, señaló Sergio, vendedor de fruta picada.
“Vamos a ver qué pasa, a ver si salimos de esta porque nada más no eh, ni apoyos, ni clientes, ni ventas… ta’ cabrón”, lamenta.
Algunos siguen sin acatar
Respecto a las medidas y restricciones impuestas por las autoridades, la prima de Gabriela, Edith, quien vive en Santa Lucía del Camino, asegura que a altas horas de la noche y en secreto, se realizan fiestas por donde ella vive.
“Ya con la de ayer son tres (fiestas) en total; una fue cuando apenas iba empezando esto, como a mediados de marzo; se oían los gritos, las risas y la gente cantando bien fuerte y risa y risa. No sé dónde fue exactamente, pero de que era cerca, era cerca; la otra fue apena ahora, que fue la luna que se veía roja… igual se oían los chicos y las chicas cantando las de Gloria Trevi y de Luis Miguel. Y apenas ayer otra, que igual se oía muy parecida a la primera; pensé en llamar a la policía o reportarlos, pero bueno, allá ellos, cada quien sabe lo que hace”, afirmó.
Cabe señalar que las autoridades establecieron la determinación de suspender todas las congregaciones masivas de personas para evitar cualquier contagio o propagación del Coronavirus.
