La contingencia sanitaria contrajo las ventas en la pequeña panadería artesanal hasta en un 50 por ciento, pero en vez de aumentar los precios sus propietarios optaron por la solidaridad con el personal de salud.
“Estimado cliente, si usted forma parte del sector salud muestrenos su tarjeta, identificación, etc. y con gusto le obsequiamos una bolsita de pan”, se lee en un anuncio a mano, colocado en el vidrio del mostrador.
El gesto solidario, adoptado apenas el miércoles, es para Juan Carlos López Jiménez, propietario de la panadería artesanal Yazmín, una forma de gratitud al personal de salud que en tiempos de pandemia “cuida de un bien que tiene un valor incalculable”
Antes de la pandemia de COVID-19 a esta panadería a orilla de la carretera federal 190, los autobuses de pasajeros solían hacer paradas para facilitar la compra de pan con un sabor característico: de cazuela con chocolate oaxaqueño, de anís, mantequilla o conchas.
Lo mismo era parada obligada para guías de turistas que para automovilistas, pero esa actividad cambió por completo porque no hay turismo y de 15 trabajadores ahora opera con cinco.
“Redujimos nuestra plantilla de trabajadores a la semana de que inició la contingencia; son personas que prefirieron irse a su pueblo en esta región, un poco porque tienen familiares adultos mayores a cargo y otro por el miedo a contagiarse”, analiza Juan Carlos.
“Aquí se les dice del trabajo a su casa, aunque seamos pocos, si uno de los cinco se infecta, tendríamos que cerrar”, dice consciente de que Tlacolula de Matamoros acumula 36 contagios de COVID-19, incluidas cuatro defunciones.
Para poder reducir los riesgos de contagio la forma de vender en la panadería tuvo que cambiar.
Ahora los mostradores están en las dos puertas de acceso para impedir la entrada y un plástico grueso transparente se instaló a manera de protección.
“Estimado cliente, por su seguridad y la nuestra le estaremos atendiendo uno por uno” o “Favor de no retirar el plástico”, son los letreros que advierten de una nueva forma de comercializar, además de disponer de un despachador de agua y jabón.
