La falta de un presupuesto anual fijo, no pertenecer a la Red Estatal Hospitalaria y el retardo del pago de atenciones por parte de instancias federales son los “factores negativos” que se mezclaron para que, desde su creación en 1998, el Hospital de la Niñez Oaxaqueña doctor Zárate Mijangos opere en crisis.
La deuda de 115 millones de pesos acumulada a partir de 2013, un presupuesto de 50 millones para 2018 y la falta de formalidad en su integración a los Servicios de Salud de Oaxaca (SSO), impiden a la directora del nosocomio, Rocío Arias Cruz, decir que la crisis está superada.
La iniciativa que, a través del Congreso Local modifica su estatus legal de Organismo Público Descentralizado, “en los hechos no se ha concretado legalmente así, por escrito”, por lo que tampoco puede decir que el nosocomio ya depende de los SSO.
“Lo ideal sería que se absorba totalmente, pero lo impide que los Servicios de Salud están súper endeudados, necesitan un recursos extra, porque el Hospital de la Niñez requiere el doble, 10 o 15 veces más de lo que requiere un hospital comunitario”, hace el comparativo.
Mejoras limitadas
Desde su creación, a iniciativa de integrantes de la sociedad civil, incluyendo al doctor en cuyo honor el hospital lleva su nombre, éste funcionó a través de un patronato que se disolvió en el sexenio del ex gobernador José Murat.
Si los SSO intervinieron para absorber la nómina, los sueldos se limitaban a seis mil pesos mensuales, lo que ocasionaba una constante rotación de personal, mejorándose las condiciones hasta el 2006.
De ese año a la fecha la cantidad de trabajadores creció de 150 a los 500 que existen actualmente. Paulatinamente el número de camas censables pasó de 30 a 90, pero el presupuesto anual no rebasaba los 18 millones de pesos, “a veces bajaba y volvía a aumentar”.
Tan sólo el pago de la nómina requiere 6 millones de pesos anuales, pero el doble debe canalizarse a los gastos de operación por servicios básicos; luz, teléfono, limpieza y alimentación.
Otros diez millones de pesos deben ser canalizados anualmente al mantenimiento de las áreas, “sobre todo máquinas y equipo biomédico”, pero también sistemas de aire, gases medicinales o compresores de aire.
Medicamento e insumos, el mayor gasto
Adquirir los medicamentos e insumos suficientes implica invertir al menos 20 millones de pesos anuales, pero desde el momento que el REPSS “se descentraliza, deja de comprar el medicamento y otorga esa responsabilidad a los SSO, ahí se acentúa la crisis porque sale a flote que no pertenecemos como tal al Sistema Estatal de Salud”.
Y agrega: “si se venía pagando a la farmacia anterior 2 millones de pesos mensuales, ahora por las atenciones en medio año juntamos 4 millones, además que es más costoso y que lo compre por sí sólo el hospital”-
Esperar el financiamiento de instancias federales después de comprobar las atenciones, como la cartera del Programa Federal Siglo XXI y Gastos Catastróficos, hicieron que desde el 2013 quedaran pasivos con proveedores de medicamentos y material de curación.
“La razón de los pasivos es la falta de presupuesto que cubra todo el gasto operativo del hospital, el retraso en el pago de las atenciones ya brindadas”, como los 15 millones que actualmente esperan recibir de la cartera de Siglo XXI y Gastos Catastróficos. De no ocurrir así, la deuda seguirá creciendo.
