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Lo insufrible de ser adulto

Foto(s): Cortesía
Redacción

En lo que va del año he escuchado en distintas circunstancias la vivencia de algunos jóvenes respecto a la vida adulta, pues esta ha resultado ser horrible; una expresión recurrente es que la vida de adulto es una porquería.


Una ventaja de ser psicoanalista es que, al paso del tiempo, la experiencia, el tránsito por la formación como analista y el análisis personal, me impiden dar opiniones a la ligera, o responder desde las entrañas.



Adultez vs moralidad


Una idea general que la mayoría de personas tienen sobre lo que es ser adulto, es la responsabilidad que el individuo se supone tendría que tener al llegar a cierta edad, además de saber algunas cosas básicas para la vida. Si pudiéramos traer a la época actual a un joven promedio de los años 70 u 80 e hiciéramos una comparación con su disposición al mundo con uno de la misma edad de hoy, no encontraríamos concordancia alguna.


Muchos adultos, entre ellos ciertos profesionales PSI, dan opiniones y críticas a ciertas conductas que tienen las nuevas generaciones sin realizar un análisis minucioso. Por regla general, dichos juicios provienen de lo aversivo que les resulta la forma en que los jóvenes dirigen su vida. Por otro lado, el mecanismo anímico de la represión en dichas personas ha logrado su cometido, el cual impide al Yo (entidad psíquica) tener una visión precisa del fenómeno.


La vida es…


La ficción de traer a un joven de algunas décadas atrás a la actual, no resulta serlo, pues de hecho esos jóvenes son los padres de los que hoy tienen el sentir de que la vida de adulto es una porquería. Algo sucedió en ese lapso. ¿Cómo es que los padres no supieron transmitirle esos valores que hoy exaltan a sus hijos?


La expresión de que "la vida de adulto es una porquería", solo podremos analizarla si introducimos ciertas premisas y supuestos.


La adultez puede ser definida desde la fisiología, la psicología y lo jurídico. En nuestra constitución de los Estados Unidos Mexicanos se encuentra marcada la edad en la cual la persona es considerada por el Estado como ciudadano; es decir, cuando adquiere otros derechos, pero a su vez obligaciones; a reserva de algunas excepciones, esto es independiente del grado de madurez que el individuo haya alcanzado.


Lo estipulado por la ley deja fuera lo subjetivo, pues ello es material a tomar en cuenta por la psicología; no podemos imaginar a una ley que adopte el sentir de cada ciudadano para promulgarse. Pero resulta que la mayoría de adultos (antes hijos y jóvenes) se comportan como la ley, es decir, suponen que el hijo tendría que llegar a la madurez a un tiempo determinado. En el caso de lo jurídico es entendible, pues fue la creación de leyes lo que permitió dar origen a la llamada civilización, aunque vale la pena aclarar que en algunas de ellas, por mucho tiempo se mantuvo el espíritu salvaje y primitivo del cual pagaron el costo los más desprotegidos, principalmente mujeres y pueblos sometidos por los más fuertes.


Es en el supuesto de lo primitivo de la psique, lo que nos permitirá encontrar la explicación a lo que ha desencadenado que nuestros jóvenes tengan la experiencia mencionada.


Continuará el miércoles…


¿Quieres saber más? Pide informes a los teléfonos 951 244 7006/951 285 3921 y ¡Hazte escuchar por un psicoanalista del INEIP A.C.!


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