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Leucemia, hostil adversario

Foto(s): Cortesía
Redacción

SAN BARTOLO COYOTEPEC, Oaxaca.-La pequeña Shunaxi –cuyo nombre en zapoteco significa “virgen”–, tiene siete años de edad, pero parece de tres. Silenciosa, a veces tímida, la niña juchiteca se encuentra pegada al cuerpo de su madre. No lo dice, pero seguramente el calor de su madre le genera seguridad. A su corta edad libra una lucha silenciosa y desigual contra dos grandes adversarios: la leucemia y la pobreza de sus padres.


Shunaxi y sus madre, Martha Sánchez Pineda, viven desde la segunda semana de junio pasado en el albergue de la fundación denominada Asociación Mexicana de Ayuda a Niños con Cáncer, en jurisdicción de este municipio conurbado a la capital oaxaqueña.


La vida de doña Martha  y su esposo, Porfirio Santiago, dio un giro muy brusco desde diciembre del año pasado, cuando estudios realizados confirmaron leucemia en la pequeña y endeble humanidad de Shunaxi, razón por la que recibe tratamiento especializado en el Hospital de la Niñez Oaxaqueña, también ubicado en este municipio.


La madre, una juchiteca con visibles signos de desgaste físico, sobre todo por noches enteras de desvelo, recuerda: “Pudimos pasar sin mucho problema los primeros bloqueos en la carretera al Istmo, y continuamos aquí en el albergue, porque no tenemos dinero para estar en otro lugar”. 


Shunaxi duerme y se alimenta en el albergue gratuitamente, siempre acompañada por doña Martha. Su padre explica que el viaje de los tres, desde Juchitán a la ciudad Ciudad de Oaxaca, la capital  oaxaqueña, y luego el traslado hacia este municipio conurbado, le costaba a principio del año novecientos pesos. El viaje era necesario para que Shunaxi asistiera a consulta médica en la unidad hospitalaria. 


“El viaje de los tres de Juchitán a la ciudad de Oaxaca, en camionetas de servicios público de pasajeros costaba 700 pesos. Mi hija está delicada de salud, y para llegar al Hospital de la Niñez Oaxaqueña, debía transportarla en taxi, y por este servicio pagaba 200 pesos.”


El mismo desembolso implicaba el retorno a Juchitán, La pequeña Shunaxi y sus padres ignoran cuándo y cómo terminará esta desigual lucha contra la leucemia.


Sos del albergue


Aquí las familias de escasos recursos no pagan un solo centavo por dormir y recibir dos alimentos por día: desayuno y comida solamente. El albergue abrió sus puertas en enero de 2011 con un objetivo social y solidario hacia las familias de escasos recursos, con niños en tratamiento contra esta compleja patología, explica la directora de la institución, la sicóloga Marlén Rodríguez Raymundo.


Sin embargo, para cumplir con este objetivo, el albergue encara una de las más serias dificultades para su operación: la escasez de recursos y la disminuida ayuda solidaria de benefactores. 


La directora es directa: la parálisis económica derivada de casi dos meses de bloqueos carreteros le está pegando a la parte más sensible de nuestro albergue: el abasto de alimentos.


Lo ilustró con un ejemplo: “Una de nuestras benefactoras nos donaba cada semana una bulto con naranjas y una caja con piñas o melones, entre otras frutas. Hoy su negocio está operando en números rojos porque las ventas de sus productos se desplomaron. Por esa razón, la semana pasada, con mucha pena  nos donó solamente tres piñas, dos melones y seis kilos de plátanos”.


Por razones de reglamento interno, el albergue brinda sus servicios gratuitos a un niño acompañado de un adulto, que puede ser la madre o el padre o un hermano. La institución brindaba al inicio las tres comidas por día, pero las redujo a dos por razones económicas. 


Los 20 dormitorios del albergue están ocupados al cien por ciento. Es decir, están ocupados por veinte niños (pacientes) y un número igual de adultos.


Por ello, la directora hace un llamado a los oaxaqueños con solvencia económica para que aporten un granito de arena en solidaridad con los niños con leucemia. 


Los pequeños pacientes necesitan  ayuda generosa en frutas, legumbres y agua embotellada, principalmente. Si se trata de aportaciones económicas, éstas son deducibles de impuestos.


Milka y su lucha sin límite de tiempo


Milka Toribio Lucas es una jovencita de 14 años de edad. En sus planes estaba la terminación este año de sus estudios de secundaria y seguir estudiando hasta terminar una carrera universitaria. 


Le calaba la pobreza en el seno familiar y deseaba un futuro mejor para ella y sus padres, Onésimo Toribio y Rosa Lucas Martinez, oriundos de la comunidad de Santa Ana, perteneciente a San Juan Guichicovi, en la región del Istmo de Tehuantepec. 


Su sueño no será realidad, pues un tumor en sus tallo cerebral la tiene atada a una cama.


“Estamos atados a una angustia terrible –dice doña Rosa, huésped también del albergue de la fundación–. Estoy aquí desde el 13 de enero, cuando mi hija ingresó al Hospital de la Niñez Oaxaqueña. 


La joven entró en crisis en diciembre de 2015. Sus complicados cuadros de salud la obligaron a desertar repentinamente de la escuela secundaria técnica número 165, en la comunidad Paso Real, perteneciente igualmente a San Juan Guichicovi. 


Millka, quien iba ó terminar sus estudios de secundaria este año, ingresó a la unidad hospitalaria con medio cuerpo paralizado, según lo entiende su madre. 


“Le practicaron dos cirugías, y durante mucho tiempo la mantuvieron con sonda gástrica. A la fecha, mi hija sigue usando pañales desechables. En medio año nos hemos quedado más pobres que antes y necesitamos la ayuda solidaria de los oaxaqueños”, dice.


“Gracias a la generosidad de los directivos del albergue, no me quedo sin comer ni duermo en la calle. Tengo techo y alimento, y aquí mismo lavo y seco mi ropa”. Doña Rosa ya no llora, porque dice que ya lo hizo por mucho tiempo y ya no tiene lágrimas. 


Algunos síntomas de la leucemia


Cansancio (fatiga)


Debilidad


Sensación de frío


Mareo o aturdimiento


Dolores de cabeza


Dificultad para respirar


Piel pálida


El albergue


2011, enero, fundación del albergue: enero de 2011


123 pacientes albergados


el año pasado


111 albergados hasta junio de 2015


23 pacientes fallecieron en  2015


6 pacientes muertos en lo que va del año


Noé vence a la leucemia


El testimonio del joven Noé Gómez Pablo confirma en los hechos la generosidad y el trascedente servicio humanitario del albergue de la Asociación Mexicana de Ayuda a Niños con Cáncer. 


Víctima de leucemia linfoblástica aguda, el joven de San Bartolomé Quialana, Tlacolula, recuerda que en septiembre de 2012 le confirmaron su padecimiento.


“Estuve internado dos meses en el Hospital de la Niñez Oaxaqueña. Mi madre, María de la Luz Pablo Perez, vivió gran parte de ese tiempo en este albergue. En todo este tiempo he recibido 120 aplicaciones de quimioterapia. En octubre próximo es la última.” 


La enfermedad lo sorprendió cuando cursaba el segundo año de telesecundaria: “fui dado de alta y hoy vengo a consulta. La indicación de los médicos es que no me exponga por mucho tiempo a los rayos solares”

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