Sobreprecios en el área de mantenimiento y contratos irregulares que durante diez años han beneficiado a al menos tres empresas, son parte de las irregularidades que se han detectado en el Hospital Regional Presidente Juárez del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE).
Mediante el contrato SEA-061213-8R7, en 2017 la empresa Servicio Especializado Acevedo se vio favorecida con 6.8 millones de pesos, después de que en 2016 a través del contrato número SEA-061213-8R7 recibió 6.9 millones de pesos, es decir casi 14 millones de pesos en ambos ejercicios.
Se detectó además a una segunda empresa, Equipos, productos y servicios Gijón que entre 2016 y 2017 se vio favorecida con contratos por casi 883 mil pesos, además que a Equipos e instalaciones Electromecánicas le autorizaron recursos por 1.4 millones de pesos en ambos años.
Sospechosamente, durante más de 10 años estas tres empresas fueron las favoritas en la contratación de servicios y tan sólo en los ejercicios financieros de 2016 y 2017 facturaron de manera global una suma superior a los 16 millones de pesos.
Así lo determina un primer análisis financiero interno del presupuesto asignado al hospital, que derivó en la remoción de Néstor Jorge Gómez Reyes como responsable de la Coordinación de Mantenimiento.
La decisión fue tomada por la Dirección Normativa en Administración y Finanzas del ISSSTE, en un intento de empezar a establecer un principio de orden y control en el gasto de recursos públicos.
Desde el 2003 el ex funcionario federal se encargaba directamente de la supervisión, manejo, contratación y comprobación de todos los trabajos de mantenimiento en el Hospital Presidente Juárez.
Durante esos 16 años creó una red de complicidades, que de acuerdo a testimonios de personal del nosocomio se identificaba como “clan Gómez”, puesto que podía cometer actos de nepotismo, extorsión de proveedores, así como una serie de abusos y conductas irregulares que el ISSSTE documentó y actualmente están en revisión para proceder en caso de comprobarse un daño patrimonial.
Además, el reporte financiero detectó un aumento en el gasto en la partida de combustible (diesel) para calderas de energía eléctrica, que en el 2018 ascendió a 10 millones de pesos, el cual no se justifica y es excesivo en comparación con años anteriores, incluso superior a otros hospitales de mayor capacidad en el país.
