Hildegarda Von Bingen, admirable monja alemana del medioevo. Científica, música, poeta, artista. Médica de cuerpo y almas. Definió 28 diferentes personalidades y estudió las plantas para ayudar a personas que viven en la senda peligrosa entre cordura y locura.
Feminista que abordó con claridad el tema del abuso y explotación de la mujer. Asimismo, defendió su derecho al placer sexual.
NADA ES MIO, decía ella. TODO ME FUE DADO. DOMINUS DEDIT
PRÓLOGO
Me encontré en ti cuando ya nada podía sostenerse en mis teorías rígidas de escuelas, movimientos y grupos religiosos; ya no es importante encontrarle sentido a las cosas, ya no es importante usar el cerebro para descubrir lo que ya se ha descubierto.
Escucho los cantos de tu Sinfonía de la Armonía de las Revelaciones Celestiales y entro a un mundo de agradecimiento y profundo recogimiento; música y voces desde las esferas de los ángeles. No tengo palabras indicadas para explicarte lo que siento. Pero sin duda sabes a qué me refiero.
Voces sublimes,
voces de ángeles
penetran mis poros,
atraviesan mi densidad,
recorren mi espacio interno
presencia de la divinidad encendida.
He sido una mujer valiente. No siempre tengo que ser valiente para ser fuerte. Hago lo que me toca hacer con la fuerza de espíritu producto de la certeza. Con esa inquieta fuerza que busca su centro de gravedad para poder equilibrarse, ajustarse y descansar.
Hildegarda de Bingen, cuando tengo miedo estiro mi mano para que me rescates.
Transito dando tumbos,
huesos astillados
se pierden
en el horizonte del alma.
El silencio tan quieto y profundamente dinámico que me regalas, lo vivo cuando estoy en mis montañas. Hildegarda, la quietud toca la puerta de mi alma y mi espíritu se llena de un gozo estable, pacífico y completo.
Me cobijan
las palabras mudas
que suspiras a mi oído
desde tus nieves eternas.
Mis ojos
se enceguecen con
la luminiscencia
cuando acaricias mi memoria.
Admirada contemplo los mandalas donde plasmaste las visiones en tus noches insomnes. Los observo con detenimiento íntimo casi ceremonioso, cada detalle y cada color escogidos con delicadeza y entrega de tu espíritu.
RECUERDO TODO
Color desierto
Color valle
Color ocre
Color tu mirada
Color tu silencio
EPÍLOGO
Y este es mi homenaje para ti.
Tieso de dolor,
mi corazón
se quiebra en pedazos.
La noche abre las puertas
a mi infierno.
Busco desatar los nudos que apretan
mi garganta.
Me abro a recibir.
La invitación
Estén pendientes porque el próximo 8 de marzo, las mujeres que integramos Rostros, telar de unipersonales entregaremos un telar como ofrenda a ocho mujeres creadoras que nos compartieron su andar, y como herencia para aquellas que no han nacido. Ustedes pueden acercarse y mirar con detalle todos los pliegues de este lienzo, a través de https://www.facebook.com/artelaboratoriolarueca
