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En cuarentena, personal del Hospital de la Niñez, tras defunción por COVID-19

Foto(s): Cortesía
Nadia Altamirano Díaz

Alrededor de 20 personas del Hospital de la Niñez Oaxaqueña Doctor Guillermo Zárate Mijangos, entre personal de enfermería y médico iniciaron un aislamiento obligatorio, luego de que del lunes al miércoles pasado se involucraron en la atención de una paciente de cuatro años que antier falleció de COVID-19.


En entrevista, el titular de los Servicios de Salud de Oaxaca, Donato Casas Escamilla, confirmó la medida que busca mitigar riesgos de contagio entre la plantilla médica y de enfermería, quienes, aseguró, respetaron el protocolo establecido para el manejo de este tipo de pacientes, aunque personal consultado rechazó que haya sido así.


“Las veces que estuve cerca de la paciente yo tenía mi ropa médica habitual sin protección especial que fuera más allá de guantes y cubrebocas. La paciente no ingresó con sintomatología sospechosa de COVID-19, traía tos y dificultades para respirar, pero no se le ingresó a zona de aislado porque no tenía fiebre”, detalló un médico consultado que pidió no asentar su nombre .


Prueba por protocolo


Originalmente, el Hospital de la Mujer y el Niño Oaxaqueño se ubica en el municipio de San Bartolo Coyotepec (al igual que el de la Niñez), fue designado para atender a pacientes graves de COVID-19, pero hasta la fecha no funciona para tal fin yu ni se ha inaugurado.


Unos días después del anuncio del gobernador Alejandro Murat, a finales de marzo, el Hospital de la Niñez terminó de habilitar su zona de atención a pacientes de COVID-19 que incluía un aislado con ocho camas.


La paciente de cuatro años que el miércoles por la noche falleció en el Hospital de la Niñez nunca ingresó a esa área de COVID-19, la prueba se le realizó por protocolo porque además de tener cáncer nació con VIH, dos padecimientos que complicaron su salud.


Personal consultado confirmó que la paciente permaneció en un cuarto aislado, pero no en el área COVID-19, lo que influyó para a quien le asistió no se le exigiera portar equipo de bioseguridad que consiste en botas, bata u overol, cubrebocas tricapa, goggles, guantes y gorro.


Sortear el miedo


Una de las enfermeras puestas en aislamiento explicó que desde el momento en que se enteró que una paciente que atendió en el Hospital de la Niñez dio positivo a la prueba de COVID-19 hizo que todos los integrantes de su familia que viven con ella se metieran a bañar, desinfectó toda su casa y ella se aisló en un cuarto a donde le pasan comida.


“Estoy preocupada, estresada, tengo miedo, por mí y mi familia, no queda más que tener fe que las pocas medidas de seguridad que utilizamos sean suficientes, no nos dijeron que era una paciente sospechosa de COVID-19 para exigir usar la protección”, confió bajo el acuerdo de no publicar su nombre.


Mientras en otros estados del país el personal médico que sigue en la primera línea de atención ha optado por irse a vivir a un lugar distinto de donde está su familia para reducir los contagios al atender a pacientes asintomáticos.


Explicó que en muchos casos el sueldo no es suficiente para optar por esa opción, no hay un lugar que acepte el riesgo de rentarle una habitación o sus responsabilidades familiares lo impiden. 

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