Mientras el ginecólogo oaxaqueño Gerardo Ricardez Bernardino empezó a presentar mejoras que le permitieron ayer salir de la terapia intensiva, en las plataformas digitales se difundieron mensajes de su muerte a causa de la COVID-19.
Además de desmentir el fallecimiento del reconocido especialista oaxaqueño que recibe atención en el área COVID-19 del Hospital General de Zona Número Uno Doctor Demetrio Mayoral Pardo del IMSS, el presidente del Colegio Médico Doctor Aurelio Valdivieso, Fortunato Antonio Flores Corzo, pidió pensar en el dolor que le causan a su familia.
“Está recuperándose, son puros chismes. Ya salió de la Unidad de Cuidados Intensivos”, dijo al referirse a la pena social que implica que desde días atrás al médico Bernardino “lo estén matando”, cuando la información no está verificada.
De lunes a sábado los Servicios de Salud de Oaxaca difunden a las 20:00 horas por la Corporación Oaxaqueña de Radio y Televisión su informe técnico diario que al día de ayer sumaba 79 defunciones, pero en éstas no se incluyen las que ocurrieron después del corte de las 13:00 horas, como la defunción de un juez en el Istmo de Tehuantepec.
Hace unas horas, el gobernador Alejandro Murat recurrió también a las plataformas digitales para hacer saber que su secretario privado había dado positivo a la prueba de COVID-19 y que él mismo se la había realizado, además de entrar en cuarentena.
Ese mensaje desató otros comentarios que ampliaban los contagios a al menos otros dos integrantes del gabinete ampliado.
Para el presidente del Colegio Médico Doctor Aurelio Valdivieso, independientemente de que de colaboradores o el propio gobernador den positivo a una prueba de COVID-19 demuestra las inequidades para acceder a una.
Sin descartar que sólo sea una declaración mediática, Fortunato Antonio hizo ver que ese tipo de mensajes “provocan cuestionamientos de por qué él se hizo la prueba y a los médicos que están en contacto con pacientes COVID-19 se les niega”.
Además, denunció que por falta de personal especializado y camas disponibles los hospitales para pacientes de COVID-19 están rebasados, como el de la Mujer y el Niñoa Oaxaqueño en Reyes Mantecón que no recibe enfermos que no lleguen intubados.
“Hay mucha mala información y se debe tener cuidado. Hay muchos casos que no están confirmados porque no hay pruebas suficientes. Las estadísticas fallan, cambian y no son muy veraces, es más el número de contagios”, expresó al recalcar que en Oaxaca el problema por la COVID-19 “es muy serio”.
171 trabajadores de la salud han dado positivo a la prueba de COVID-19
2 médicos del sector privado han fallecido
De los 692 pacientes de COVID-19 confirmados en Oaxaca, en el 26.8 por ciento (186 casos) su muestra se procesó en un laboratorio particular con certificación del Instituto de Diagnóstico y Referencia Epidemiológicos (InDRE).
A partir del 15 de mayo el Gobierno Federal autorizó que los resultados de esas pruebas se suban a la plataforma que nutre la información diaria que nos dan a conocer las autoridades de salud.
Dicho por el subdirector de los Servicios de Salud de Oaxaca, Juan Carlos Márquez Heine, de los 161 pacientes confirmados ayer, 108 (67 por ciento) corresponden a pacientes con prueba positiva procesada en dicho laboratorio.
De los 86 nuevos casos oficializados este martes, de 78 (90 por ciento) el laboratorio privado les hizo la prueba de COVID-19.
Con prueba procesada en un laboratorio público o privado, el 43 por ciento (304) de los 692 casos acumulados en Oaxaca se reportan como activos, es decir personas que iniciaron con los síntomas de la nueva enfermedad en los últimos 14 días.
