LA CRUCECITA, Santa María Huatulco, Oax.- Playas vacías y vigiladas; restaurantes y hoteles cerrados, lanchas ancladas y calles desiertas marcan el ambiente que se vive en Santa María Huatulco debido a las medidas de prevención tomadas para evitar contagios por COVID-19.
A finales del 2019, una plataforma digital de búsqueda de vuelos y hoteles pronosticaba que Huatulco sería uno de los destinos turístico favoritos a nivel mundial durante este año; pero la pandemia acabó con estos planes.
Geovanne González García, presidente municipal de Santa María Huatulco, señaló que en un fin de semana antes de la pandemia, la derrama económica era de entre 40 y 50 millones de pesos, por lo que ahora miles de familias se ven afectadas.
De acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), el 51 por ciento de los habitantes de este municipio se dedican a las prestación de servicios en el ámbito turístico que abarca desde esparcimientos culturales y deportivos, servicios de alojamiento temporal y de preparación de alimentos y bebidas.
No obstante, también se ha visto afectado el 24 por ciento que trabaja en el comercio y la pesca, ya que “es toda una cadena el beneficio, pero en este caso, la afectación”, como lo menciona el pescador Israel Vásquez.
Cabe señalar que este municipio ha presentado solamente cinco casos positivos del COVID-19 y de acuerdo con el presidente municipal, actualmente solamente hay un paciente activo de los cinco confirmados.
Sólo pescan para comer
Todos los días, desde las 7 de la mañana, don Israel sale a bordo de su lancha para pescar pulpo, huachinango, caracol y barrilete que usualmente vende a restaurantes, hoteles y en el mercado, pero debido al cierre de estos lugares, sólo pesca para comerciar entre algunas personas y para llevar a su casa.
“Ahorita es una situación difícil por esta enfermedad que está afectando a nivel internacional; la verdad ahorita como pescadores estamos luchando porque también dependemos del turismo”, afirmó.
Detalló que el producto que está pescando en estos días no tiene un precio fijo, ya que lo venden “como se pueda”, es decir que si alguna personas sólo tienen 100 pesos para comprar un kilo de pulpo, lo vende en ese precio.
“Vemos la situación de la gente y si dice que sólo tiene 50 pesos, pues se lo dejamos así; hemos visto la forma de apoyar, pero también nosotros tenemos que llevar un sustento a nuestras familias”, mencionó.
Don Israel abundó que al no haber turismo y debido a que no todos los pescadores están trabajando, hay mucho producto en el mar para comer, por lo que solicita que los tres niveles de gobierno no poner tantas restricciones para que ellos puedan ayudar a más personas y también beneficiarse.
Subrayó que normalmente son cerca de 150 pescadores los que trabajan en Bahías de Huatulco; no obstante, durante la pandemia llegan a trabajar solamente 30, quienes malbaratan los productos para llevar un sustento para sus familias.
El pescador señaló que normalmente el kilo de pulpo lo ofrece en 120 pesos a los restaurantes, pero en estos días lo ha vendido a las personas que quieran comprarlo, “al mejor postor o a lo que dé sus ingresos, esto para que no se les haga difícil y puedan comer marisco fresco”.
Destacó: “Ahorita sólo sacamos 5 kilos o a lo mucho 10 kilos porque no hay mercado o a quién venderlo y otro poquito para nosotros; yo tengo dos hijas pequeñas y dependen de mí; por eso tenemos que sacar un pescado o pulpo para alimentarlas”.
Se unen para regalar pescado
El presidente municipal comentó que en días pasados, con ayuda de la Asociación de Pescadores, regalaron 3.5 toneladas de pescados a familias que han sido afectadas por el COVID-19.
“A los pescadores se les dio un incentivo en gasolina y alimentos; se les invitó a donar el 50 por ciento que fue repartido a las familias, lo cual tuvo una buena respuesta”, declaró.
Por su parte, don Israel detalló que la pesca fue buena por varios días, por lo que lograron juntar esa cantidad, “los compañeros pescadores pusieron de su parte porque sabemos que hay mucha necesidad de alimentos y se llevaron a los lugares alejados”.
El edil mencionó que son alrededor de 18 mil familias las que viven en el municipio que preside, pero alrededor de 10 mil fueron afectadas directamente por la falta de turismo y son a ellas a las que se hizo entrega de pescado y despensas.
“Vamos a seguir incentivando a los pescadores a que sigan haciendo esta actividad con estos productos para ayudarles tanto a ellos como a la comunidad”, prometió.
De meseros a vigilantes
Aunque las playas y restaurantes están cerrados, hay personal que debe estar al pendiente para vigilar que no se cometa vandalismo aprovechando las medidas implementadas por el gobierno municipal y estatal.
Por ello, los dueños de restaurantes de las playas como La Entrega y Santa Cruz destinaron a algunos meseros para fungir como veladores y cuidar su centro de trabajo.
Estas playas son las más visitadas por locales y turistas, por lo que todos los días hay movimiento; sin embargo, desde el pasado primero de abril, fecha en la que se decretó el cierre de hoteles, playas y limitar a servicio a domicilio en restaurantes, los únicos que llegan a estos lugares son perros callejeros y aves silvestres.
César López, quien ha sido mesero por más de 30 años en la playa La Entrega, relató que él vivía de propinas que le dejaban los visitantes que comían en estos restaurantes, pero ahora ha recibido un pequeño apoyo del dueño y una despensa por parte del gobierno municipal.
Detalló que en un día malo conseguía 150 pesos de propinas, en uno regular 350 y en temporada de vacaciones solía tener hasta mil pesos, por lo que le enoja la situación que actualmente se vive por el COVID-19.
Don César compartió que está viviendo en la playa para cuidar los restaurantes y se encarga de mantener limpio el lugar, por lo que todos los días barre el espacio y también levanta las hojas que caen de los árboles cercanos.
Además de él, hay otros siete vigilantes quienes también eran meseros antes de la pandemia y mencionaron que en ocasiones los dueños de los restaurantes visitan para “echarle un ojo” a sus establecimientos que actualmente tienen las sillas sobre las mesas y en algunos casos, están acordonados con cintas amarillas de precaución.
“Cuando esto pase, no dejen de visitar Huatulco”, gritan unas personas acudieron a la playa La Entrega para vigilar que su inmobiliario siga completo.
De acuerdo con la síndico municipal, Ana Vásquez Arteaga, el cabildo municipal decidió el cierre total de establecimientos para evitar la propagación del virus COVID-19, ya que es un destino internacional y podría activarse fácilmente al haber pocos contagiados.
La afectación es en cadena
Isidro Lugo emprendió su negocio de tours en 2018 y al pertenecer al grupo de guías de turistas certificados en el municipio de Santa María Huatulco le ha sido fácil ofrecer sus servicios a los turistas nacionales y extranjeros que visitan estas playas.
“En temporada baja, de los 7 días de la semana, en 4 hacían tours y 3 se ocupaban para traslados del aeropuerto al hotel, pero siempre teníamos trabajo, ahorita tengo las 3 camionetas paradas”, lamentó.
Señaló que esta pandemia ha afectado no sólo a una persona sino a toda la cadena que hay detrás de ella, “por ejemplo, yo tengo directamente a 3 guías que tienen un salario y se ayudan de propinas, pero también afectan a los meseros y restaurantes a los que llevo al turismo y a mí me afecta que ya no haya vuelos porque ya no voy a hacer los traslados”.
El gobierno municipal de Santa María Huatulco informó que desde el pasado 23 de abril se suspendieron todos los vuelos, tanto nacionales como internacionales, esto hasta el 30 de mayo, pero el aeropuerto está abierto para ambulancia aérea y vuelos particulares.
Al respecto, el presidente municipal mencionó que antes de la pandemia, Huatulco estaba recibiendo entre 10 a 15 vuelos nacionales diarios, los cuales fueron disminuyendo a 3 a la semana de dos aerolíneas mexicanas.
Baja afluencia de turismo
El empresario recordó que el turismo bajó poco a poco desde los primero días de marzo, ya que durante esas fechas personas de Canadá visitan las 36 playas que hay en este municipio.
“Los primeros días de marzo todavía había personas, de ahí se empezaron a ir cuando ya se empezó a escuchar más de la enfermedad; los turistas nacionales fueron los que ya no se vieron”, abundó.
Agregó que su agencia de transporte también hacía viajes a lugares cercanos como Mazunte, Puerto Escondido o hasta Oaxaca de Juárez; sin embargo, ni siquiera ese tipo de trabajo está haciendo.
Compartió que ya tenía cinco reservaciones para tours que daría durante la Semana Santa, pero éstos fueron cancelados el pasado 23 de marzo cuando se empezaron a tomar las medidas de prevención para evitar que se mitigará el virus.
Isidro recordó que antes de la pandemia, el sector de transporte turístico en Huatulco había incrementado, pues notó el aumento de camionetas que realizaban tours.
Por ello, compartió que espera que esta situación sirva como lección a las autoridades correspondientes para regular no sólo a este sector sino a todos para que el servicio que se ofrezca al turismo esté certificado y sea de calidad.
Turistas renuentes
Aunque la mayoría de los habitantes de Santa Cruz Huatulco están cumpliendo con las medidas de prevención, hay turistas que han violados estas medidas.
En la entrada a la playa Santa Cruz hay una lona en la que se prohíbe acceder a ésta; sin embargo, de acuerdo con el relato de Alicia, a los visitantes de la Ciudad de México y extranjeros, parece no importarles.
Hasta hace un mes, Alicia Zárate Silva trabajaba en un módulo de información de la Dirección de Turismo municipal, pero a partir del cierre de playas, la enviaron como inspectora a este lugar.
Con megáfono en la mano, Alicia invita a retirarse a los ciudadanos que estén caminando por la playa, lo cual mencionó ha disminuido en las últimas semanas.
“Hace como tres semanas vino una familia de la Ciudad de México, llegó la señora, puso su toalla y se acostó sobre la arena, les dije que no podían estar aquí y se enojó, hasta nos ofendió con groserías”, lamentó.
Detalló que en un principio sí fue difícil para los locales acostumbrarse a ya no venir a estas playas, pero los más renuentes fueron los extranjeros, pues con el argumento que las playas no son de nadie, podían permanecer en ellas.
“Mucha gente no cree en la pandemia, dicen que es un invento, pero sabemos que es cierto y yo tengo hijos, familia y como salgo a la calle me da miedo que me enferme yo o ellos”, expuso.
Alicia narró que un visitante extranjero, supuestamente de origen italiano, a pesar de que ya se le había notificado que no podía estar en la playa, siguió viniendo, “hasta nos vigilaba para ver que no estuviéramos y se metía, pero para esos casos mejor llamamos a la policía”.
Informó que la Guardia Nacional y la Secretaría de Marina realizan recorridos por las playas para mantenerlas libres de personas, mientras que en tierra están las policías Municipal y Estatal.
La inspectora destacó que en las 36 playas y en las 9 bahías hay personal vigilando que éstas no sean visitadas durante la pandemia; recordó que las sanciones para quienes no quieran retirarse son un arresto de 24 horas o el aseguramiento de las unidades de motor en las que se trasladaron al lugar.
Ley seca
En las principales entradas al municipio están instalados unos filtros sanitarios en los que se rocía una sustancia para desinfectar los vehículos en caso de que acudan de otras ciudades y se revisan las cajuelas para evitar que introduzcan bebidas alcohólicas.
La síndico municipal señaló que a pesar de que el gobernador del estado decretó prohibida la venta de bebidas alcohólicas después de las 6 de la tarde, el Cabildo municipal decidió establecer la Ley Seca para evitar violencia, principalmente intrafamiliar.
“Muchos ciudadanos reclaman que eso no fue el decreto, pero decidimos hacerlo para evitar la violencia y hasta el momento hemos visto que ha funcionado”, mencionó.
Por ello se estableció una multa de entre mil y dos mil 500 pesos para quienes no obedezcan el acuerdo o incluso la clausura del establecimiento durante el tiempo que dure la contingencia.
Asimismo, el presidente municipal, agregó esta decisión se tomó para evitar accidentes y más trabajo a los centros hospitalarios, lo cual se ha visto reflejado.
“Al haber dado la pauta de la Ley Seca ha aminorado darle trabajo a los hospitales y a la Policía Vial, pues no ha habido accidentes en motocicleta o en automóviles”, enfatizó.
Destacó que las personas que llegan de otros municipios son los que están metiendo alcohol a la comunidad, por eso se les retiene el producto, el cual se les entregará pasando la cuarentena y se les aplica una multa, dependiendo de la cantidad de producto que estén transportando.
