Pasar al contenido principal

"Cúrate mi'jita": el temazcal de doña Soledad que sana males en Oaxaca

temazcal
Foto(s): Carina Pérez García
Carina Pérez García

SAN ANTONIO CUAJIMOLOYAS, San Miguel Amatlán, Oaxaca.- Recordar la conexión con la tierra, dejar que su medicina sane los malestares y limpie lo que tenga que llevarse, es uno de los conocimientos que comparte en su temazcal, la señora Soledad Vargas Luis.

En el camino a las cabañas de la comunidad, una señalética indica el camino a este baño de vapor, usados por diversas culturas indígenas de Mesoamérica con propósitos medicinales. 

Ella es la segunda generación dedicada a las limpias, el temazcal y masajes. Este oficio lo heredó y aprendió de su madre, una reconocida curandera que se hizo famosa por la manera de disponer de este baño con hierbas, que le hace bien a las mujeres que recién parieron, como algunos bebés o gente mayor; no hay edad indicada para entrar a este baño.

La visita a este temazcal comienza con una limpia, para la que doña Soledad dispone hierbas que ella misma ha ido a cortar al bosque; entre ellas hace un pequeño racimo en el que coloca el chamizo negro, el chamizo de río, la santa maría, romero, ruda y albahaca. En el interior de la pieza el primer paso es este, antes de entrar al temazcal.

 

 

“Este temazcal quita todo, cuando uno sale de ese baño se siente una como que ya no pesa el cuerpo porque se queda todo lo que trae el cuerpo: estrés, cansancio, susto, tristeza, todo lo quita, porque ocupamos plantas medicinales”, comparte mientras destapa las piedras al rojo vivo sobre las que vierte agua que ha dejado reposar toda la noche con hierbas. 

“Sí, da sueño o hasta hambre; saliendo de aquí ¡qué rico come una! Porque cuando la persona no quiere comer, es porque tiene aire dentro del estómago y con este baño, saca todo el aire, ese mismo aire que le hizo perder el apetito”. 

Al interior del temazcal ya inunda el ambiente el vapor con olor a las plantas que dejó reposar la noche anterior; algunas de las que  sobresalen por su aroma son el eucalipto, el laurel y cáscaras de naranja. Este baño de vapor dura alrededor de 30 a 40 minutos, depende de la persona. El vapor purifica las vías respiratorias, la transpiración limpia la piel y doña Soledad al interior sigue rameando a la persona con una mano y con la otra, con la que sostiene un soplador, conduce el vapor al interior del mismo.

 

 

“Este baño es buenísimo, cura todo lo que una traiga”, asegura con fe. Y el cuerpo, además de que ya está relajado, disfruta de un nuevo momento de tranquilidad y relajación. Cierra el proceso de visita en su temazcal un masaje con aceites esenciales, que ella misma prepara; este es el penúltimo paso para cerrar la visita, que corona con una limpia con huevo.  

Cierta de que custodia los saberes y habilidades que heredó de su mamá, doña Soledad es generosa al ayudar a quien se lo pide, con la sanación de las plantas. Si visitas Cuajimoloyas próximamente, pregunta por ella en la oficina de ecoturismo, será una experiencia sanadora y reparadora no sólo para el cuerpo, también para el espíritu. 

Noticias ¡Cerca de ti!

Conoce los servicios publicitarios que impulsarán tu marca a otro nivel.