Marie Delphine LaLaurie nacida Macarty o Maccarthy, (Nueva Orleans, 19 de marzo de 1787-7 de diciembre de 1849) fue una socialité y asesina en serie nacida en el estado de Luisiana, Estados Unidos, que se volvió famosa por haber torturado y asesinado a un gran número de esclavos negros.
Lalaurie nació en Nueva Orleans y se casó tres veces a lo largo de sus años. Mantuvo una importante posición en los círculos sociales de su ciudad natal hasta el 10 de abril de 1834, cuando rescatadores que habían respondido a un incendio en su mansión en Royal Street descubrieron varios esclavos amarrados dentro de la casa que mostraban evidencia de haber sido torturados por mucho tiempo.
Después de esto la casa de LaLaurie fue saqueada por una multitud de ciudadanos enfurecidos, y se cree que ella escapó hacia París, en donde se especula que pasó el resto de sus días.
En 2016, la mansión en Royal Street en donde LaLaurie vivió se mantiene en pie y es un emblemático edificio de Nueva Orleans, propiedad de Nicolas Cage.
Los LaLaurie, como era la costumbre de las personas de clase social elevada en ese entonces, tenían varios esclavos negros que vivían en una dependencia especial en su mansión en Royal Street. Las historias sobre el trato de Delphine LaLaurie hacia sus esclavos entre 1831 y 1834 varían.
Harriet Martineau, escribió en 1838, según historias que los residentes de Nueva Orleans le contaron durante su visita en 1836, que los esclavos de Lalaurie parecían estar "muy demacrados y desdichados"; sin embargo, en público LaLaurie se mostraba por lo general muy amable con la gente de raza negra y preocupada de la salud de sus esclavos, y los registros de la época muestran que LaLaurie emancipó a dos de sus propios esclavos (Jean Louis en 1819 y Devince en 1832).
Sin embargo, Martineau reportó que los rumores públicos sobre el maltrato de LaLaurie hacia sus esclavos fueron suficientes para que un abogado local sea enviado a Royal Street para hacer recuerdo a LaLaurie sobre las leyes relevantes al mantenimiento de esclavos.
En su visita, el abogado no encontró ninguna evidencia de maltrato de esclavos por parte de LaLaurie.
Martineau también contó otras historias de la crueldad de LaLaurie que eran conocidas entre los residentes de Nueva Orleans en más o menos el año 1836. Indicó que, poco después de la visita del abogado local, uno de los vecinos de LaLaurie vio a uno de los esclavos de LaLaurie, una niña de doce años llamada Lia (o Leah), morir tras caer desde el tejado de la mansión en Royal Street mientras trataba de evitar ser castigada a latigazos por Delphine LaLaurie. Lia había estado cepillando el cabello de Delphine cuando le provocó un tirón por accidente, lo que causó que LaLaurie cogiese un látigo y la persiguiese. El cuerpo fue enterrado más adelante en el jardín de la mansión. Según Martineau, este incidente llevó a una investigación de los LaLaurie, la cual los encontró culpables de crueldad ilegal y los obligó a dejar ir a nueve esclavos.
Los nueve esclavos fueron comprados de vuelta por los LaLaurie a través de la intermediación de uno de sus familiares, y traídos de vuelta a su residencia en Royal Street. De igual manera, Martineau reportó historias de que LaLaurie mantenía a su cocinera amarrada al horno en la cocina, y golpeaba a sus hijas cuando trataban de alimentar a los esclavos.
El 10 de abril de 1834, se inició un incendio en la residencia de los LaLaurie en Royal Street, el cual había comenzado en la cocina.
Cuando la policía y los bomberos llegaron al lugar, encontraron a una mujer de setenta años, la cocinera, amarrada al horno por un tobillo. Más adelante declararía que ella misma había iniciado el incendio como un intento de suicidio por miedo a su castigo -ser llevada a la ergástula en el último piso- ya que dijo que nadie que había sido llevado allá había regresado.
Según informó el New Orleans Bee del 11 de abril de 1834, la gente que se encontraba en la zona respondió al incendio tratando de ingresar a las dependencias de los esclavos para asegurarse de que todos puedan ser evacuados.
Luego de que los LaLaurie se negaron a entregar las llaves del lugar, las personas que estaban ayudando tumbaron las puertas de la dependencia de esclavos y encontraron "siete esclavos más o menos, mutilados horriblemente... suspendidos por el cuello, con sus extremidades aparentemente estiradas y rajadas de una extremidad a la otra", quienes dijeron haber estado encarcelados allí por unos cuantos meses.
Una de las personas que entró al lugar fue el Juez Jean-Francois Canonge, quién después declaró haber encontrado en la mansión LaLaurie, entre otros, a "una negra... utilizando un collar de hierro" y "una vieja mujer negra que había recibido una herida muy profunda en su cabeza [que estaba] demasiado débil para poder caminar".
Canonge dijo que cuando interrogó al esposo de Madame LaLaurie sobre los esclavos, este le contestó en forma insolente que "algunas personas debían quedarse en su casa en lugar de ir a las casas de otras para dictar leyes y meterse en las vidas de los demás".
Una versión de esta historia que circuló en 1836, recopilada por Martineau, añadió que los esclavos estaban esqueléticos, mostraban señales de haber sido azotados, eran amarrados en posturas restrictivas, y utilizaban collares de hierro con púas que mantenían sus cabezas en posiciones estáticas.
Cuando el descubrimiento de la tortura de esclavos se hizo bien conocido, una turba de ciudadanos locales atacaron la residencia de LaLaurie y "demolieron y destruyeron todo lo que pudieron".
Un sheriff y sus oficiales fueron enviados a dispersar a la multitud, pero para cuando la gente se fue, la propiedad en Royal Street había sufrido daños importantes, y "no quedaba mucho más que las paredes".
Los esclavos torturados fueron llevados a una cárcel local, en donde los pusieron a vista del público.
El New Orleans Bee reportó que para el 12 de abril, unas 4.000 personas habían ido a ver a los esclavos torturados para "convencerse de su sufrimiento".
El Pittsfield Sun, citando al New Orleans Advertiser en un artículo escrito varias semanas después de la evacuación de la dependencia de esclavos de LaLaurie, indicó que dos de los esclavos encontrados en la mansión de LaLaurie habían muerto desde su rescate y añadió: "Entendemos que... luego de cavar en el jardín, se encontraron cuerpos, y una vez destapado el pozo de la mansión se encontraron más, entre ellos el de un niño".19 Estas declaraciones fueron repetidas por Martineau en su libro de 1838 Retrospect of Western Travel, en donde indicó que el número de cuerpos desenterrados fueron dos, incluyendo al niño.
Vida posterior y muerte
La vida de LaLaurie después del incendio de 1834 no está bien documentada. Martineau escribió en 1838 que LaLaurie se escapó de Nueva Orleans durante los disturbios que tuvieron lugar después del incendio, tomando un carruaje hasta el puerto y viajando desde allí en goleta hasta Mobile, Alabama y desde allí hasta París. Para cuando Martineau visitó la mansión de Royal Street personalmente en 1836 aún estaba desocupada y muy dañada, con "ventanas rotas y paredes vacías".
La circunstancias de la muerte de Delphine LaLaurie tampoco son claras. George Washington Cable reportó en 1888 sobre una popular -aunque poco sustanciada- historia que circulaba en esa época de que LaLaurie había muerto en Francia en un accidente mientras cazaba jabalíes.
Sea cual sea la verdad, a finales de los años 1930, Eugene Backes, quien fue el sexton del Cementerio #1 de Saint Louis hasta 1924, descubrió una vieja y rajada placa de cobre en el Pasillo 4 del cementerio.
La inscripción en la placa leía: "Madame LaLaurie, née Marie Delphine Macarty, décédé à Paris, le 7 Décembre, 1842, à l'âge de 67." (en español: Madame LaLaurie, nació Marie Delphine Macarty, murió en París, el 7 de diciembre de 1842, a la edad de 67 años). Sin embargo, según los archivos franceses, murió en 1849.
