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El Loco del Martillo que aterrorizó a mujeres en Buenos Aires

loco_del_martillo
Foto(s): Cortesía
Redacción

En 1963, un criminal aterrorizó a todas las mujeres del Gran Buenos Aires. Mató a tres a martillazos en menos de un mes. A fin de marzo lo atraparon. Raúl Aníbal González Higonet estuvo preso hasta 2006 pero siempre insistió en su inocencia. Murió al año y medio de quedar libre.

El “Loco del martillo” mató por primera vez un 8 de marzo, pero siguió derramando sangre, dolor y muerte hasta que finalmente fue declarado culpable y enviado a prisión. Raúl Aníbal González Higonet estuvo 43 años preso, pero nunca admitió sus crímenes. Por el contrario, siempre sostuvo su inocencia.

El alias de González Higonet provino de la herramienta con la que mató a tres mujeres y atacó a varias más, durante 1963, en San Justo y Loma del Mirador, localidades del partido bonaerense de La Matanza.

El raid delictivo del "loco del martillo" había arrancado el 14 de enero de 1963, a los 26 años de edad. Sin embargo, fue en marzo de ese año en que se convirtió en feminicida y todos sus ataques a mujeres tuvieron idénticas características: ingresaba a las viviendas de las mujeres de noche, cuando ellas dormían, las desvanecía con un golpe certero de martillo, les robaba y después se escapaba.

Sin embargo, no había sido siempre así. El 14 de enero marzo de 1963 ingresó a la vivienda de Emilia Ortiz con un martillo. Le dio un primer golpe para que perdiera la conciencia. Juntó algunos objetos de valor y se fue. A Emila Ortiz siguieron ocho víctimas más y todos los ataques fueron similares. 

Los feminicidios

Sin embargo, el viernes 8 de marzo de ese año, Aníbal González Higonet cruzó un abismo del que nunca regresaría: se convirtió en asesino. Ese día mató a Rosa de Grosso en Lomas del Mirador; el 22, a Virginia González, en la misma localidad, y el 23 a Nelly Fernández, en San Justo.

A partir de estos hechos, no sólo en La Matanza sino en todo el país, el temor se apoderó de las mujeres. Ellas se encerraban en sus casas y varios hombres estuvieron a punto de ser linchados porque se sospechaba que eran "El Loco del Martillo".

Las fábricas autorizaron al personal femenino a salir antes para no tener que caminar de noche por la calle, al tiempo que la Policía difundió un identikit, con una persona joven, de pelo enrulado y con bigote.

No pasó mucho tiempo, ya que el 25 de marzo de 1963 González Higonet fue detenido porque respondía al identikit que recorría el país: era alto, con rulos y usaba bigotes. Además, ya tenía antecedentes por robos y había pasado cinco años preso en el penal de Rawson.

A partir de estos hechos, no sólo en La Matanza sino en todo el país, el temor se apoderó de las mujeres. Ellas se encerraban en sus casas y varios hombres estuvieron a punto de ser linchados porque se sospechaba que eran "El Loco del Martillo".

Las fábricas autorizaron al personal femenino a salir antes para no tener que caminar de noche por la calle, al tiempo que la Policía difundió un identikit, con una persona joven, de pelo enrulado y con bigote.

No pasó mucho tiempo, ya que el 25 de marzo de 1963 González Higonet fue detenido porque respondía al identikit que recorría el país: era alto, con rulos y usaba bigotes. Además, ya tenía antecedentes por robos y había pasado cinco años preso en el penal de Rawson.

Muchas veces en la cárcel afirmó que era inocente, que no había matado a esas mujeres, que aquella confesión en la que había asegurado "no quise matar pero estaba muy necesitado y sólo buscaba la oportunidad para llevarme algo de valor" había sido por haber sido sometido a una tortura policial.

González Higonet nunca tuvo recursos para que se reviera su caso. Cuando a un detenido se lo sentencia con reclusión perpetua, a partir de los 25 años de encierro, puede pedir una junta médica para que evalúe si el preso está en condiciones de salir.

Al no tener dinero para pagar a un abogado, los distintos juzgados por los que pasó la causa le rechazaron el pedido de libertad condicional desde 1983 hasta que Ariel García Furfaru, un abogado mucho más joven que él que lo conoció en prisión, se interesó en su caso e insistió.

La jueza platense Claudia Matilde Marengo, titular del Juzgado de Ejecución Penal número 1, finalmente decidió otorgarle el beneficio de la libertad condicional, que se hizo efectivo el 23 de marzo de 2006, cuando González Higonet dejó el penal n1 18 Joaquín Gorina, en Gonnet, para dirigirse a la casa de su hermana Elsa, en La Matanza.

Sus vecinos contaban que González Higonet  "caminaba encorvado, sus lentes estaban pegados con cinta adhesiva y se apoyaba en un palo de escoba que usaba como bastón". 

"Tengo ganas de darle un sopapo a alguno para volver a la cárcel. Allá tenía morfi todos los días", confesó en una de las entrevistas que dio en ese entonces, cuando tenía 69 años.

La conmoción fue tremenda. Una revista tituló "Crímenes y amores del Loco del Martillo". Suponían que odiaba a las mujeres porque había sido abandonado por su novia, pero él aseguró: "Nunca tuve novia".

"Un simulador"

La crónica publicada por La Nación al día siguiente de la detención afirmaba: "Su cara presenta protuberancias óseas que la tornan ruda y su prestancia es la de un tipo hosco, introvertido. El pelo negro y duro apenas peinado echado íntegramente hacia atrás acentúa la impresión desagradable. Los gestos no denotaban remordimiento alguno. Trataba de no abrir los ojos, justificándose con un supuesto solapado cansancio. Su aspecto no era el de un loco, pero sí de un sujeto sádico, con plena noción de lo que hace. Un simulador frío y calculista".

En otro diario se leía: "El drama de la madre del vampiro humano conmueve. Como una estampa de la Madre Dolorosa, la señora Elisa no puede creer la tragedia que ha desatado su malviviente hijo".

González Higonet falleció el 23 de noviembre de 2007, apenas 20 meses después de haber recuperado la libertad, y hasta el día de su muerte aseguró que era "inocente".

Eduardo Robledo Puch lo aventajaría en todas las varas del crimen: Cometió 11 asesinatos, tenía 20 años cuando fue preso y lleva ahora medio siglo entre rejas. A diferencia de El loco del Martillo, que murió pobre, Robledo Puch, que era un niño bien de Vicente López, dijo alguna vez: “‘Un joven de 20 años no puede vivir sin plata y sin coche”.

 

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