JUCHITÁN, Oax.- La carretera Mitla-Tehuantepec fue escenario de una de las tragedias más devastadoras que ha golpeado a la región del Istmo en los últimos años.
Un autobús de pasajeros se volcó en el kilómetro 128 de la autopista, dejando un saldo de 18 muertos y decenas de heridos.
Entre el horror del accidente, una escena conmovedora se convirtió en el único rayo de esperanza: tres niños, aún en shock, lograron salir del autobús por sus propios medios.
Temblorosos y sin comprender la magnitud de la tragedia, se sentaron sobre una piedra grande y vieron cómo sus familiares, atrapados entre los fierros retorcidos, clamaban por ayuda.
Fueron ellos quienes, con su inocencia y valentía, alertaron a los automovilistas y a las autoridades, dando el primer aviso del desastre.
Las gemelas Vianey e Ivonne se separan
Entre las víctimas, la historia de las gemelas Vianey e Ivonne E. F. ha conmovido profundamente a la comunidad. Con sólo 16 años, las hermanas, conocidas como “Las Cuatas”, han sido inseparables desde su nacimiento.
Vianey perdió la vida en el lugar del accidente, sin embargo, su hermana Ivonne resultó gravemente herida y actualmente lucha por su vida en el hospital, donde médicos y familiares mantienen la esperanza de su recuperación.
“Dios nos las dio y Dios nos la recogió”, expresaron los familiares de Vianey con profundo dolor.
Hoy, la colonia Mártires 31 de Julio, donde vivían, llora la partida de Vianey y ruegan por la pronta recuperación de Ivonne.
“Toda mi familia murió”
Vicente Pineda, conocido como “El Muchacho Alegre”, jamás imaginó que la llamada que recibió a las 06:00 horas sería la última con su esposa Eloyda Soto. “Se descompuso el carro y nos quedamos en Mitla, pero ya lo están arreglando. No te preocupes, ya mero llegamos”, le dijo su esposa.
Más tarde, cerca de las 09:00 horas, el teléfono volvió a sonar. Esta vez, la voz de su esposa fue diferente, entrecortada y llena de miedo: “Ay, Diosito, ayúdanos… no nos dejes solos", fueron sus últimas palabras.
Vicente intentó comunicarse nuevamente, pero ya no hubo respuesta. Momentos después, recibió la noticia que le destrozó el alma: el autobús en el que viajaban su esposa, su madre Griselda V. L., y sus hijos Vicente Filemón y Reyna Griselda, se había accidentado.
Ninguno de ellos sobrevivió. “Es doloroso perder a toda tu familia”, expresó con la voz quebrada.
El Istmo está de luto
La magnitud de esta tragedia ha dejado una herida profunda en la comunidad. Los cuerpos de emergencia trabajan incansablemente para brindar atención a los heridos, mientras las familias enfrentan el dolor de la pérdida.
