En un hecho fuera de común, personas profanaron el Sagrario del templo de San Lorenzo Cacaotepec, sólo para sustraer las hostias, pero no se robaron el copón que las contenía.
Se trata de un agravio a lo más sagrado de los católicos y, por las características como se consumó el ilícito "viene de actores que buscan golpear a la Iglesia Católica como institución", expresó el sacerdote Guadalupe Barragán Oliva, vocero oficial de la Arquidiócesis de Antequera Oaxaca.
Expresó que los sacerdotes como algunos objetos sagrados de la Iglesia Católica, siempre han estado en la mira de la delincuencia. Los primeros por su labor evangelizadora y promotora de la protección de los derechos humanos.
"No todos quedan conformes cuando el sacerdote desaprueba actos de injusticia contra los desprotegidos", afirmó.
El sacrilegio registrado en el templo católico de San Lorenzo Cacaotepec, Etla, se suma al recientemente perpetrado en la capilla en honor a la Virgen de la Soledad, en Zaachila.
Los delincuentes hurtaron la corona de la Señora de la Soledad, y aunque los pobladores de Zaachila se movilizaron para buscar a los responsables, el caso sigue impone hasta el momento. La corona de plata robada había sido donada por una familia hace 27 años.
Sin embargo, recordó, el robo más grande en la historia de la Iglesia Católica de Oaxaca es, sin duda el perpetrado en la Basílica de Nuestra Señora de la Soledad.
Un 10 de enero pero de 1991, hace 26 años, sujetos profanaron el nicho de la imagen de la patrona espiritual de los oaxaqueños.
"El inédito atentado produjo la herida más grande en el corazón de los oaxaqueños, y un cuarto de siglo después, la herida no ha cerrado y como el primer día, sigue generando dolor.
De ese hurto que lastimó a la grey católica oaxaqueña, se están cumpliendo 26 años de impunidad.
