El arzobispo de la Arquidiócesis de Antequera-Oaxaca, Pedro Vázquez Villalobos llamó ayer a los católicos a mirar en el niño Jesús al Salvador y al Mesías esperado, como lo hicieron Simeón y Ana en su presentación en el templo, para poder respetar y valorar a los adultos mayores.
“Merecen todo el respeto y todo el amor”, asentó.
En la homilía de la misa oficiada en la Fiesta de la Presentación del Señor en la catedral de Nuestra Señora de la Asunción, el pastor religioso sostuvo que los ancianos Simeón y Ana pudieron ver en los ojos del niño Jesús al Salvador, por su sabiduría y experiencia, pero sobre todo, porque siempre estaban dispuestos a servir a Dios.
“Por eso, no digan qué me puede enseñar este viejo, si hay toda una vida, toda una experiencia, todo un corazón que ha amado y servido a Dios”, señaló.
De esta manera, demandó aprender de ellos y no hacerlos a un lado, ni avergonzarse de ellos, mucho menos de la madre y el padre, aunque sean ignorantes.
“Merecen todo el respeto, todo el amor, valoremos sobre todo a la madre y démosle mucho cariño, ternura, delicadez y respeto”, asentó.
No los hagan a un lado –remarcó–, no los desprecien, no se avergüencen de su padre y de su madre, porque son lo que son, por los principios humanos y cristianos enseñados, pero también, por su sabiduría y corazón.
Lamentó que en sus visitas a las diferentes comunidades del estado, se ha encontrado con muchos ancianos abandonados y olvidados por sus hijos.
“Me dicen que tienen hijos, pero que nunca llegan a visitarlos, ni a preguntar por ellos, a pesar de que tienen grandes enseñanzas y pueden hablar de cómo ha sido el encuentro con Dios en el camino de la vida”, conminó.
(Cabeza de descanso) Por la vida consagrada
En ocasión también de la festividad del Día de la Vida Religiosa, el mitrado felicitó a los sacerdotes y religiosas, quienes están al servicio de Dios en hospitales, orfanatorios, asilos, escuelas, cárceles y centros de tratamiento para las adicciones.
“Son verdaderos apostolados”, asentó.
Ante esto, rogó al Señor que sigan brotando más vocaciones a la vida sacerdotal y religiosa, para seguir descubriendo su rostro en el servicio del Evangelio.
