El arzobispo de Antequera-Oaxaca, Pedro Vázquez Villalobos pidió la intercesión de Nuestra Señora de la Soledad para terminar con la pobreza, la violencia y la vida desordenada.
“El pueblo está sufriendo mucho, mucho”, asentó.
Durante la homilía de la misa de función oficiada en la festividad de la Patrona de los oaxaqueños, sostuvo que la vida en Oaxaca resulta difícil, porque el pueblo busca trabajo y no lo encuentra, ante la inexistencia de fuentes de empleo.
“Nadie quiere mirar hacia acá, nadie nos quiere mirar, ninguna empresa quiere arriesgar su capital para que tengamos un trabajo”, anotó.
Ante decenas de fieles y peregrinos llegados del interior del estado y de otras entidades, expuso que en los pueblos, principalmente indígenas, sus habitantes viven “entre una gran pobreza”, porque subsisten solamente del campo.
“Eso lo está viendo nuestra madre”, asentó.
Además, subrayó que en Oaxaca tampoco existe la paz requerida, porque muchos pueblos se siguen matando con la marca de Caín por un pedazo de tierra, ante la carencia de sentimientos y respeto a la vida.
“Cuánta muerte, cuánto dolor causado porque se sienten dueños de la vida del otro, que equivocados están, el único dueño es Dios, ellos no tienen ningún derecho”, asentó.
Son muertes y más muertes –anotó–, porque no se han podido entender, “no han podido sentarse a dialogar con el respeto debido y arreglar salomónicamente sus dificultades para poder vivir en paz”.
Resaltó que estas muertes no solamente están generando lágrimas, sino también mucho odio y rencor en los pueblos.
“Unos dicen ‘yo no me dejo’ y el otro ‘yo tampoco y háganle como quieran’ y se enfrentan, y así lloran aquí y lloran acá, en vez de ceder unos y otros para arreglar, lo que un día desarreglaron”, añadió.
Pero, también cuestionó que en Oaxaca se vive otro sufrimiento por una vida desordenada de los padres o de los hijos, a causa de los vicios del alcoholismo y la drogadicción.
“Hay lágrimas, dolor, pena, tristeza, amargura y desencanto en las personas, en nuestras familias, hacen que sufran los que no deberían, porque los aman”, refirió.
De este modo, requirió la intervención de Nuestra Señora de la Soledad y así alcanzar el remedio a la pobreza, para salir de la esclavitud y obtener un trabajo digno y poder ganar el sustento de la familia, pero también con el fin de lograr la paz y acabar con el desorden en la vida.
“Es nuestra madre y en ella, podemos encontrar respuestas a nuestras penas, dolores y grandes preocupaciones”, anotó.
No obstante, observó que todos necesitan vivir como hijos de Dios, crecer en gracia y en santidad, para alcanzar sus gracias.
“Tenemos el auxilio de la virgen y de su hijo Jesucristo, solo falta hacer su parte para vivir de manera distinta”, recalcó.
Ante esto, llamó a vivir como verdaderos hijos de Nuestra Señora de la Soledad, entre fraternidad, solidaridad, paz, reconciliación y en cumplimiento de sus deberes.
“Espero no haber herido a nadie con mis palabras, espero que hayan sido recibido con buen espíritu”, terminó.
