El arzobispo de Antequera-Oaxaca, Pedro Vázquez Villalobos encomendó ayer a la Virgen de Guadalupe al pueblo de Oaxaca, para que alcance sus bendiciones y gracias, ante el hambre, las injusticias y los desprecios, especialmente en las comunidades indígenas.
“Morenita del Tepeyac, madre de Dios y madre nuestra, contempla con profundo amor a nuestros hermanos de color moreno, de piel indígena, así como miraste al indio Juan Diego”, pidió.
Poco gozo, más sufrimiento
En la misa celebrada en la Insigne y Nacional Basílica de Santa María de Guadalupe, después de la peregrinación al Tepeyac, el pastor religioso sostuvo que los católicos oaxaqueños acuden a la Basílica de Guadalupe a platicar sus alegrías y gozos, pero en muchas veces, “son pocos gozos y alegrías por tanto sufrimiento y dolor”.
“Por eso, más bien hoy venimos a decirle, a hablarle del sufrimiento, de las tristezas, de las preocupaciones que tenemos en nuestras familias y en nuestras comunidades”, señaló.
Hoy –asentó–, venimos a decirle a la Madre de Dios, “que a veces en nuestra casa, estamos muy limitados y no tenemos que comer, pasamos hambre en mucho de los hogares de nuestro pueblo de Oaxaca”.
Ante cientos de peregrinos oaxaqueños, subrayó que el pueblo de Oaxaca también sufre violencia, injusticias y desprecios, sobre todo, las comunidades originarias, por ser indígenas.
De este modo, suplicó a la Virgen de Guadalupe cuidar al pueblo de Oaxaca, “que es indígena, que es originario y que por hablar una lengua, no los entienden y pisotean su dignidad y grandeza”.
Pero, también pidió perdón a la Morenita del Tepeyac porque muchos no han tratado con grandes y dignidad a las comunidades indígenas.
“Muchos tenemos que decir perdón a las comunidades indígenas, porque no los hemos mirado y tratado con grandeza y dignidad, porque muchas veces las hemos utilizado, a lo largo de los siglos”, recalcó.
Denunciar injusticias
Aunque, igualmente pidió a los peregrinos regresar a Oaxaca y hacer resonar el Evangelio de Cristo en cada una de las comunidades, para “denunciar la situaciones de muerte, de pecado y de maldad”.
“Ese es nuestro trabajo, hoy venimos gozosos y felices, pero hay que regresar más felices y más comprometidos, y vayan a su pueblo repitiendo esa frase ‘hagan lo que él les diga’ que está en el Evangelio”, anotó.
Sin embargo, demandó a los peregrinos que no solo hagan lo más fácil del Evangelio, sino lo más complicado, para no mutilar su palabra y acomodarlo a su gusto.
“Hay que darle vida al Evangelio, aunque algunas partes no les agraden, comprometiéndose a vivir en la fe y respetando y valorando como debe ser”, asentó.
Rogó también a la Virgen de Guadalupe su intercesión ante Dios para que bendiga a los sacerdotes de la Arquidiócesis de Antequera-Oaxaca, para que sean sabios y santos.
“Están llenos de miseria, de debilidades y de pecado, pero si también oran ustedes, los van a hacer sabios y santos”, terminó.
Al final de la misa, Vázquez Villalobos dio la bendición a los peregrinos entre vivas a la Virgen de Guadalupe y a Oaxaca.
La peregrinación
Como cada año la peregrinación de la Arquidiócesis de Antequera-Oaxaca para encontrarse con la patrona de América, inició de la glorieta de Peralvillo hasta la Basílica.
Entre música, cantos y organizaciones, los fieles, encabezados por el arzobispo Vázquez Villalobos, caminaron con sus estandartes, relicarios, marmotas y candeleros, rumbo a la casa de la Morenita del Tepeyac.
