El cardenal Juan Sandoval Íñiguez llamó ayer al pueblo católico a aprovechar la cuaresma para lograr la conversión y compartir sus bienes con quienes menos tienen.
“Es tiempo de cambiar la vida hacia Cristo, hacia sus mandamientos divinos”, asentó.
En la homilía de la misa dominical, concelebrada con el arzobispo de Antequera-Oaxaca, Pedro Vázquez Villalobos, en la Catedral de la Asunción, el eclesiástico sostuvo que la conversión no debe ser una pose, sino realmente un cambio profundo en la vida, hacia el amor del prójimo, dejando el amor propio.
“Es algo que nace de la fe que nos ilumina y que nos da esperanza de vida eterna, nace del amor de Dios y de la obediencia de su mandato”, asentó.
La conversión –asentó–, requiere de pensar como Cristo, sentir como Cristo y asumir sus valores que nos dejó encomendados.
Por eso, ante decenas de fieles, pidió hacer oración y penitencia, así como ser generosos durante este tiempo cuaresmal, por ser el camino para llegar a la conversión.
Expuso que la oración es necesaria mañana y tarde para alcanzar esa conversión, porque quien reza bien, vive bien y quien vive bien se salva, al ser ese el único camino provisto por Dios.
“La gente reza poco, hay quienes se duermen con la televisión y se levantan con la televisión, pues a lo mejor ni las oraciones se saben”, anotó.
Además, destacó que la penitencia no debe contemplar nada más “dejar de fumar o tomar Coca Cola”, sino “mortificar las pasiones, vicios y pecados”.
“Solamente así se podrá enderezar nuestra vida”, apuntó.
También, subrayó que la generosidad resulta importante para ayudar al prójimo, socorrer al pobre, vestir al desnudo y dar cobijo al indigente.
“Si somos así, en el juicio final, nos va a ir bien”, agregó.
El también arzobispo emérito de Guadalajara, dijo que ser rico no es pecado, siempre y cuando esos bienes hayan surgido del trabajo y no dekl robo.
“Es pecado no compartir, no ayudar a los demás, no distribuir la riqueza entre quienes menos tienen”, terminó.
