"Los oaxaqueños no hemos alcanzado la anhelada meta de la reconciliación, porque muchos de los bautizados que conformamos la Iglesia Católica hemos perdido el amor a Dios y nos resistimos al perdón y a la misericordia", reconoció ayer el sacerdote Apolinar Robles Loaeza.
Al oficiar misa en la Catedral Metropolitana de Oaxaca, e imponer la cruz de ceniza en la frente de cientos de católicos, como signo de arrepentimiento y penitencia durante la Cuaresma, el presbítero llamó a los bautizados a recapacitar y buscar los principios fundamentales del amor, el respeto y la justicia para una sociedad fuerte, armónica y en paz.
Al pie de la nueva escultura del milagroso Cristo Crucificado, más conocida del Señor del Rayo, el presbítero de 83 años dijo que, "como católicos tenemos la obligación de dar testimonio demos doctrina de Jesús, pero no lo hacemos".
Considerón que "la doctrina de Jesús se centra en el amor, pero en muchos bautizados hay carencia de ese gran valor universal".
En misa de Miércoles de Ceniza, inicio de la Cuaresma para el pueblo católico, Robles Loaeza, quien fuera ordenado sacerdote el 24 de septiembre de 1960, dijo que sacerdotes y misioneros "tenemos que decirles hoy a las mujeres y los hombres de todas las clases sociales que debemos encaminar nuestra vida al bien de los demás".
Reconocer errores
"Como seres humanos somos frágiles y estamos expuestos a cometer errores, pero debemos reconocerlos".
En su calidad de sacerdote colaborador en la Catedral Metropolitana de Oaxaca, el presbítero señaló que la Cuaresma es una valiosa oportunidad para reencontrarnos con Dios, en primer término, y luego con nuestros hermanos.
"La Cuaresma que es tiempo de reflexión, oración y sacrificio, es oportunidad para transitar al amor, el perdón y la misericordia".
En su mensaje a la feligresía congregada en el más emblemático de los recintos religiosos de la capital oaxaqueña, el sacerdote Apolinar Robles Loaeza, llamó a los bautizados a la reflexión y a fortalecer la fe y el amor a Cristo. "Quien cierra las puertas a de su corazón a Dios, es un bautizado espiritualmente vacío".
A los ojos del Señor del Rayo, el presbítero trazó la cruz de ceniza en la frente de cientos de fieles, la mayoría personas de las tercera edad que, posterior a las palabras de "polvo eres y en polvo te convertirás", se postraron ante la escultura de Jesús Crucificado e, inclinando la cabeza, oraron en silencio.
EL DATO
La nueva y santa imagen del "Señor del Rayo", realizada en madera de cedro y con terminados muy finos, fue elaborada por un escultor de Colima en un periodo de cinco meses y fue entregada al arzobispo José Luis Chavez Botello, en julio del año pasado.
Ello, luego de que la imagen original que data del año 1540, se mantendrá intacta en su nicho porque debido a su antigüedad, observa mucha fragilidad en su estructura.
