Pasar al contenido principal

Legado de Don Bartolomé pertenece a Iglesia universal

Foto(s): Cortesía
Octavio Vélez Ascencio

Decenas de fieles laicos con sacerdotes y religiosas conmemoraron ayer con una procesión y una misa en la catedral de la Asunción el 20 aniversario del fallecimiento del quinto arzobispo de Antequera-Oaxaca, Bartolomé Carrasco Briseño.


La celebración eucarística fue encabezada por el obispo emérito estadounidense de la Diócesis de Las Cruces, Nuevo México, Ricardo Ramírez, ex compañero y amigo del llamado Hijo del Surco.


En la homilía, por encargo del mitrado, el presbítero Eleazar López Hernández subrayó que si bien el legado y la herencia dejada por un pastoral, por un profeta, por un mártir y por un santo de la talla de Carrasco Briseño se quedó en la región Pacífico-Sur y en Oaxaca, pertenece también a toda la Iglesia universal.


“Don Bartolomé forma parte de ese grupo de profetas de estos tiempos, donde Dios nos permitió encontrar la presencia de Jesús”, indicó.


Ante familiares del también llamado Obispo de los Pobres, expuso que el quinto arzobispo descubrió la presencia de Dios en su contacto con los pobres y así se dejó transformar para proclamar la Buena Nueva y el Reino de Dios.


“Fue un hombre sencillo, forjado por la espiritualidad de su pueblo, que supo llevar el proyecto de Jesús en condiciones adversas”, anotó.


Subrayó que la Iglesia actual aún con sus limitaciones todavía cuenta con esa pastoral profética vigente inyectada por Bartolomé Carrasco no solamente en Oaxaca y en México, sino también en Latinoamérica.


Por eso, destacó que no se entendiera la posición asumida por el papa Francisco sin el legado y la herencia de personajes como Don Bartolomé.


Resaltó que Carrasco Briseño recibió ataques al final y se convirtió en un mártir de la jerarquía, porque cargó con la cruz de la incomprensión y del dolor.


“Fue relegado, fue desechado como Jesús”, indicó.


Pues –afirmó–, muchos ministros y consagrados no fueron lo que esperó el Señor para hacer la presencia amorosa de Dios.


López Hernández dijo que Carrasco Briseño es un santo para quienes los conocieron porque por su influencia encontraron la presencia de Dios y sobre todo, porque sigue uniendo e impulsando a seguir adelante.“Fue un santo, a quien pudimos tocar, abrazar y de quien recibimos muchas bendiciones”, terminó.


Regalan estola


Durante la ofrenda, fieles católicos entregaron al obispo estadounidense de la diócesis de Las Cruces un ejemplar de los Fundamentos Teológicos de la Pastoral Indígena y una de las históricas estolas que usó Don Bartolomé como arzobispo titular.

Noticias ¡Cerca de ti!

Conoce los servicios publicitarios que impulsarán tu marca a otro nivel.