"Oaxaca cierra este año con sed de transparencia y justicia", reconoció el rector de la Basílica Menor de la Virgen de la Soledad, Nicolás Ramírez Garcia.
En opinión del ministro de la Iglesia Católica, "Oaxaca vive un problema muy grave de impunidad", y exhibió como ejemplo el robo, no aclarado hasta el momento, de las joyas de la escultura religiosa, sacrilegio consumado el 10 de enero de 1991.
"Las autoridades echaron a la basura la investigación de ese ilícito consumado en 1997, y por ello, los delincuentes no están en la cárcel", señaló el presbítero, originario de San Jacinto Amilpas, municipio conurbado a Oaxaca de Juárez.
"Por ello, las nuevas autoridades de Oaxaca, próximas a tomar posesión, incluidos los nuevos diputados locales, están ante el reto de trabajar con verdadera vocación de servicio. El tejido social está muy lastimado", refiere Ramírez Garcia.
Para el rector de la Basílica Menor de Nuestra Señora de la Soledad, el robo de la corona con incrustaciones de piedras preciosas y otras joyas de la patrona de los oaxaqueños, "fue un duro golpe al corazón de la feligresía oaxaqueña, pero a estas alturas, la herida ha cerrado".
El rector considera que "la herida ha cerrado", porque de ese sacrilegio ya pasaron 25 años y las nuevas generaciones no saben de ello".
Rehabiltación
En otras de sus reflexiones, el rector de la Basílica Menor de la Virgen de la Soledad, dijo que con recursos propios se realizan trabajos de rehabilitación en el recinto religioso. Aclaró que las autoridades de la delegación del Instituto Nacional de Antropología e Historia no participan en ello. Al contrario, siempre han puesto obstáculos.
