El arzobispo de Antequera-Oaxaca, Pedro Vázquez Villalobos decretó un año jubilar de preparación para conmemorar los 300 años de la presencia de la Virgen de Juquila en tierras oaxaqueñas.
Al término de la misa oficiada en el santuario por el cuarto aniversario de la coronación pontificia de la imagen, el pastor de la Iglesia Católica dio a conocer su resolución dirigido “a todo el pueblo de Dios, que peregrina en Oaxaca, para celebrar y recordar la presencia maternal de la Santísima Virgen María, en su advocación de Nuestra Señora Inmaculada de Juquila”.
Subrayó que su decisión está encaminada “a ayudar a profundizar y fortalecer la fe del pueblo de Dios”, para “animar a vivir según esa fe que profesa” y así “crezca en el amor y en la auténtica piedad y devoción” a la Santísima Virgen María.
De esta manera, deseó que su decreto de un año jubilar de preparación, para celebrar los 300 años de la presencia de la bendita imagen en la comunidad de Santa Catarina Juquila, “sea tiempo de gracia y bendición para todos, de manera especial para los devotos de Nuestra Señora Inmaculada de Juquila”.
La llegada
Durante el siglo XVIII perteneció a Fray Jordán de Santa Catalina, quien donó a un indígena natural de Amialtepec, pueblo en donde se empezó a mostrar afecto y devoción a la imagen.
En el año de 1633, cuando por costumbre los habitantes prendían fuego al monte para lograr pastos verdes en primavera, se incendió el pueblo de Amialtepec, consumiendo al templo donde estaba la imagen.
Terminando el incendio se encontró entre cenizas la pequeña escultura de la Virgen, intacta.
Fue en el año de 1719 cuando la imagen fue trasladada a Santa Catarina Juquila.
