Cientos de feligreses, la mayoría niños y mujeres con indumentaria blanca y cubiertos del sol con sombreros y paraguas, en procesión ordenada que partió de la explanada de Santo Domingo de Guzmán, hacia la Catedral, celebraron los cien años de las apariciones de la Virgen de Fátima.
Con oraciones y cantos, la solemne manifestación religiosa fue encabezada por el arzobispo José Luis Chávez Botello, quien pidió a los participantes y a todos los católicos, reafirmar su compromiso por la reconciliación y la paz social.
Con ello, el arzobispo Botello, realizó un ejercicio de oración similar al del papa Francisco en el Santuario de Nuestra Señora de Fátima, en Portugal, para recordar las apariciones de la Virgen María a los niños Lucía Dos Santos, Francisco y Jacinta Marto, el 13 de mayo de 1917.
Procedentes de todas las parroquias que integran la arquidiócesis de Oaxaca, los niños vestidos de blanco y mujeres con ramilletes de flores, elevaron sus oraciones por un Oaxaca más seguro y porque pronto se generen condiciones para la deseada reconciliación y paz social.
Ante esa misma multitud en la Catedral Metropolitana de Oaxaca, el arzobispo llamo a transitar del lenguaje agresivo a las expresiones de respeto.
Que nuestras armas sean el Rosario, símbolo de la Oración, y el trabajo honesto, porque advirtió: "Sin Cristo, el horizonte sólo será dinero y poder, y ello sólo conlleva a la deshumanización y a la destrucción de vidas".
En la celebración litúrgica, el arzobispo dijo que "todos tenemos que aportar para el cambio. Dijo que las autoridades en todos sus niveles se están debilitando. Urge ejercer autoridad en otro sentido".
Oración ante fátima
El pontífice depositó una ofrenda floral ante una estatua de la Virgen, de poco más de un metro de altura, tallada en madera de cedro del Brasil y que se venera en el lugar desde 1920. Luego pasó un largo momento en oración silenciosa ante la imagen.
