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Arzobispo de Antequera vuelve a celebrar misa con nueva normalidad

Foto(s): Cortesía
Octavio Vélez Ascencio

El arzobispo de Antequera-Oaxaca, Pedro Vázquez Villalobos lamentó ayer el dolor y el sufrimiento en las familias oaxaqueñas que ha originado el deceso de sus seres queridos a causa de la pandemia del coronavirus.


“Me llena de dolor, he derramado lágrimas porque sé de ese sufrimiento”, asentó.


En la homilía de la misa dominical, oficiada nuevamente con presencia de fieles en la catedral de Nuestra Señora de la Asunción, el pastor religioso manifestó inicialmente su alegría por volver estar ahí y por la presencia de los fieles para celebrar la eucaristía y orar por quienes viven y por quienes se han adelantado en el encuentro con Dios.


“Aunque siento que me hace falta ver todas esas bancas, capillas y sillas llenas de fieles, con algunos cientos de hermanos nuestros dentro, como hace 23 domingos atrás. Yo disfrutaba saludar, abrazar  y bendecir a cada uno de ustedes, pero hoy no lo puedo hacer, porque tenemos que guardar sana distancia”, asentó.



Sin embargo, también subrayó que muchas familias oaxaqueñas están sufriendo en estos momentos por el deceso de sus seres queridos a causa del COVID-19.


“Sé del sufrimiento de nuestras familias, estos oídos han escuchado, ‘señor arzobispo, murió mi papá, murió mi mamá, mi hermano, los cinco miembros de la familia estamos contagiados’. He oído todo eso”, anotó.


Incluso, resaltó que ha llorado con mucho dolor por el sufrimiento de esas familias.


“Conozco el sufrimiento de mis hermanos, porque sé lo que se siente decir adiós a papá, a mamá, porque lo he vivido, cuánto dolor ha habido en nuestras familias y en nuestros pueblos, por tener que despedirnos, porque ya no podemos reunirnos con la presencia del cuerpo del ser querido, pues hay que cremarlo, hay que llevarlo inmediatamente a su tumba”, apuntó.



Esta situación –afirmó–, ha sido demasiado dura para mis hermanos oaxaqueños, porque esta experiencia de muerte y de profundo dolor, a veces no se percibe, pues se muere el papá y al día siguiente la mamá y después el hermano. Ha sido duro, ha sido difícil, han sido tragos amargos, muy amargos, los que se han tenido que beber durante estos días, durante estos meses.


Llama a cuidarse


De hecho, mencionó que servidores laicos y miembros del coro de la catedral de Nuestra Señora de la Asunción han fallecido por complicaciones en su salud ocasionadas por el coronavirus.


Por eso, pidió a los católicos seguirse cuidando y atendiendo las medidas sanitarias, especialmente lavándose las manos constantemente y utilizando gel y el cubrebocas.


Vázquez Villalobos dijo que si las medidas sanitarias se atienden, poco a poco irá aumentando la presencia de fieles en las misas dominicales en la catedral de Nuestra Señora de la Asunción.


“Ahora nos dicen que solamente puede usarse el 20 por ciento, pero  después puede crecer al 30, 40 y hasta el 50 por ciento, si bajan los contagios y se pasa de naranja, a amarillo y a verde, para poder salir adelante”, apuntó.


Medidas 


Para ingresar a la catedral de Nuestra Señora de la Asunción, cerrada al culto público desde el 15 de marzo pasado, el católico debió utilizar cubrebocas y pasar el filtro sanitario establecido en la puerta lateral, sobre avenida Independencia, donde personal del equipo litúrgico registró su temperatura, desinfectó sus ropas y aplicó gel en las manos, para después pasar por un tapete desinfectante.


El equipo litúrgico también colocó cintas amarillas y calcomanías en las bancas y en el piso para respetar la sana distancia.


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