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Cumple 34 años Piña Palmera de Zipolite, Oaxaca

Foto(s): Cortesía
Redacción

SAN PEDRO POCHUTLA, Oaxaca.- Visibilizar el tema de la discapacidad desde un enfoque social y de derechos humanos para lograr que la inclusión sea una realidad, y no un discurso, es el espíritu que mueve a un equipo de más de 30 personas que forman parte de la asociación Piña Palmera, asentada desde hace 34 años en Zipolite, Pochutla.


Aunque en un inicio se concibió como una casa hogar para personas con discapacidad de las comunidades vecinas, a la distancia, Piña Palmera cambió su enfoque y ahora colabora no solo con procesos de rehabilitación y terapias físicas, sino que promueve la vida independiente de quienes padecen cualquier tipo de discapacidad, principalmente a través del turismo y con talleres productivos para la generación de ingresos propios y de las familias.


Más de 500 personas atendidas


En el contexto de su aniversario número 34, con un intenso, pero satisfactorio trabajo que deriva de la atención a 535 personas de seis municipios que cuentan con alguna discapacidad, Flavia Anaud, coordinadora general de Piña Palmera, asegura que los retos son cotidianos, pero se realizan con compromiso y empatía a favor de quienes durante años han sido excluidos, incluso desde su entorno más cercano.


“El trabajo no solo se realiza en Piña Palmera, también vamos a las comunidades y acompañamos a los maestros en las escuelas para lograr la inclusión educativa. Es un proceso lento, pero muy acompañado. Hacemos talleres con diferentes actores comunitarios para que el tema de la discapacidad sea visible y se tomen riendas en el tema desde un enfoque social y de derechos”, explicó Anaud.


El equipo de colaboradores de Piña realiza su labor dentro del centro ubicado en Zipolite, pero mayoritariamente en comunidades rurales e indígenas de la Costa y Sierra Sur, donde habitan cientos de personas con algún tipo de discapacidad física, intelectual, auditiva, visual y con problema de aprendizaje y lenguaje. Las edades de los requirientes fluctúan entre meses de nacido hasta más de 90 años.


La labor de los colaboradores y voluntarios radica en dar seguimiento a los más de 500 casos de discapacidad para lograr su inserción social y el desarrollo socioeconómico de las familias, trabajo que se antoja titánico y que requiere de una solvencia económica permanente.


Financiamiento, un reto


Flavia Anaud refirió que a pesar de que cuentan con financiamiento de algunas personas morales que apoyan de manera permanente y fundaciones que aprueban proyectos que presenta la organización, el reto de mantenerse siempre está presente.


“Siempre el tema del financiamiento es un reto, porque ir a todas las comunidades y estar acompañando todo el proceso de las personas con discapacidad y sus familias requiere de mucho esfuerzo y tiempo. Además de que en ocasiones se hacen referencias a la capital del estado o la Ciudad de México y todo eso cuesta. Además de todo el trabajo que se hace en Piña Palmera que implican capacitaciones para vida independiente”.


Piña Palmera fue fundada hace 34 años en Zipolite por Frank Douglas “Panchito” y Anna Johanson, quien a la muerte del primero tomó las riendas. A la fecha, Piña Palmera es parte fundamental de la historia de Zipolite y es un emblema, desde ese lugar y en toda la costa, de inclusión y trabajo comunitario de un sector que antes era casi imperceptible.

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