CIUDAD DE MÉXICO.- La playa Palmarito, en Oaxaca, será la primera en vigilar los nidos de sus tortugas marinas con un dron y la herramienta de inteligencia artificial de Cuenca, una empresa de servicios financieros.
El Campamento Tortuguero Palmarito empleará el vehículo en el censo diario que normalmente realiza su personal a bordo de cuatrimotos, con las que recorren los 21 kilómetros de la playa en cerca de dos horas.
Con el dron, esperan acortar el tiempo del recorrido a una hora, abarcar la misma extensión y reducir sus gastos de operación, cuenta Allison Raymundo, bióloga del recinto.
"Somos un campamento tortuguero que no cuenta con financiamiento para operar, entonces mediante el uso del dron vamos a reducir los recorridos en la playa, lo cual se traduce en menor kilometraje, mantenimiento, uso de gasolina y también en la necesidad de personal", detalla.
El dron recolectará imágenes que después serán analizadas por un software de código abierto desarrollado por Ricardo Sánchez, gerente de ingeniería de Cuenca, quien entrenó el programa en Cancún, Quintana Roo.
"Les voy a mostrar cómo volar (el dron). Son drones relativamente sencillos de utilizar. Posteriormente, queremos ir mejorando el software para que no se necesite mucha capacitación y cualquier campamento pueda utilizarlo", señala.
Contra saqueadores
Con la información obtenida mediante la herramienta, el campamento reforzará su monitoreo de la tendencia poblacional de las cuatro especies de tortugas marinas que anidan en Palmarito con el fin de proponer un esquema de protección para la playa, adelanta Raymundo.
"Lo que nosotros estamos buscando además de monitorear la tendencia de la población de las tortugas marinas a través de los años, es un estatus de protección de la playa, que limite las actividades que se pueden realizar y proteja el hábitat de las tortugas", indica.
Dado que la playa carece de vigilancia gubernamental, algunas personas entran para saquear los nidos y sacrificar a los adultos, explica Raymundo.
El desarrollo costero también impacta de manera negativa a estos reptiles porque la vegetación que se remueve contribuye a regular la temperatura de la arena, que influye en el desarrollo embrionario de las tortugas, añade.
Además, la contaminación plástica ha crecido tanto que los voluntarios han encontrado bolsas en los intestinos de tortugas varadas en la playa.
El proyecto arrancará a finales de enero con financiamiento de Cuenca con miras a ser replicado por otros campamentos tortugueros de México, precisa Bibiana Monterde, directora creativa de la firma.
"Se trata de impulsar la tecnología abriendo el código y dándolo a la gente que lo puede poner en uso para lograr cosas que puedan tener un gran impacto", asegura.
