Las calles del municipio de Juchitán de Zaragoza lucieron repletas de gente afuera de sus viviendas, muchos se mantuvieron en vela y otros colocaron sus catres para dormir un rato y mantenerse alerta.
El miedo a que una réplica del sismo ocurrido el jueves pasado se presentará mantuvo en incertidumbre a los ciudadanos que no daban crédito de su tragedia.
Algunos ciudadanos durmieron entre escombros de sus viviendas derrumbadas y otras apunto de colapsar o con daños severos.
A obscuras, dado que hasta este viernes no habían regresado la energía eléctrica, los vecinos del barrio Cheguigo de la 7a Sección, de este municipio, se mantenían a la expectativa cuando cerca de las 10:20 horas se sintió un nuevo sismo de 5.2 con epicentro al suroeste de Salina Cruz, los alertó de nuevo.
Los gritos de mujeres y niños no se hicieron esperar, el miedo regresó y evitó que muchos lograran recuperar el sueño.
"No vamos a dormir, nos vamos a quedar en vela y nos nos agarre dormidos como pasó el jueves", dijo Clara Críspin.
En este barrio uno de los mas afectados por el terremoto, se encuentran más de una veintena de casas derrumbadas, y cientos con afectaciones severas.
Durante el día, muchos no tuvieron qué comer porque no estaban preparados, estuvieron sin agua, sin asearse.
La gente a partir del "jueves negro" viven en las calles porque se sienten mas seguros.
Varias de las viviendas que se colapsaron eran de "tejabana" y ladrillo, construidas desde hace varios años por sus tatarabuelos, "como aquí hace mucho calor, los hijos decidimos conservarlas, no se reforzaron, porque nunca pensamos que ocurriría una tragedia como tal".
Al oscurecer, en el piso, colchonetas, sillas y catres, y la noche obscura como cobijo así permanecieron los juchitecos que no daban crédito de su tragedia .
