Un cuerpo de agua natural como el río Atoyac debería tener como máximo 200 colonias de coliformes fecales, pero la Comisión Nacional del Agua (Conagua) ha detectado que en éste existen hasta 20 mil colonias de ese tipo de bacterias.
Esos niveles permiten al director técnico del Organismo de Cuenca Pacífico Sur de la Conagua, Francisco Núñez Santiago, asegurar que el nivel de contaminación en el principal afluente que aún cruza por la ciudad de Oaxaca, está “altamente contaminado”.
El río Salado comparte también ese grado de contaminación que se explica por la descarga directa de agua residual de los municipios por donde pasa, con plantas de tratamiento que funcionan por debajo del 30 por ciento de su capacidad o están descompuestas.
El último monitoreo que realizó la Conagua corresponde a los meses de febrero y marzo, pero la contaminación viene desde diez años atrás, casi a la par del crecimiento poblacional desordenado de la zona metropolitana.
“Ambos ríos están contaminados y altamente contaminados”, aunque reconoció que no hay forma de medir la cantidad de metros cúbicos de agua residual que en ellos se vierten por minuto.
Lo único que pueden medir es el valor de concentración de contaminantes por determinado volumen de agua.
En el caso de coliformes fecales se mide el número probable de colonias por cada cien mil mililitros.
En el agua que es para consumo humano no debe existir ningún rastro de coliformes, pero en un cuerpo de agua natural están permitidas hasta 200.
“En el caso del río Atoyac hemos identificado más de 20 mil colonias de coliformes fecales, dos mil veces más que lo normal en un cuerpo de agua”, explicó.
Pero además del Atoyac, el Papaloapan experimenta ya un nivel de contaminación similar.
