Al ser la desertificación de los suelos una amenaza para la producción agrícola, la diversificación de cultivos, el uso eficiente del agua y la captación del agua de lluvia se convierten en los elementos claves para dar la batalla a este deterioro ambiental que se asocia a la baja sustentabilidad de cultivos.
“Tenemos que hacer un uso eficiente del agua y tener la posibilidad de captarla para seguir con la producción de alimentos”, consideró el gerente del Hub Pacífico Sur del Centro Internacional de Mejoramiento de Maíz y Trigo (CIMMYT), Jaime Leal González.
A propósito del Día Mundial de la Lucha contra la Desertificación y la Sequía, hizo notar que mientras la pandemia de la COVID-19 ha generado “cierta movilidad sesgada” y agudiza la situación de inseguridad alimentaria que en México enfrentan dos de cada diez personas, aseguró que la agricultura tiene el reto de hacer frente a la producción de alimentos.
En Oaxaca la Comisión Nacional Forestal reporta que el 86 por ciento de los suelos reportan algún grado de degradación y en el 27.4 por ciento es severa, situación que se agrava con la sequía.
“Este año nos va a llover menos, el temporal se va retrasando y eso va a generar que tengamos que hacer un uso eficiente de la lluvia, no lo vamos a lograr si se nos infiltra al subsuelo, por eso los agricultores deben dejar rastrojo o una cobertura vegetal viva con otros cultivos en su parcela”, agregó.
La opción más viable es sembrar lentejas, garbanzo o algunas otras leguminosas y gramíneas entre ciclos para que capten mayor humedad”, porque lo importante es “no dejar la parcela descubierta”.
Si bien no se puede dejar de lado la producción de maíz, si se puede intercalar con habas, garbanzos, chícharos y girasoles o cualquier otro cultivo que de un “flujo de efectivo al productor al final de la cosecha y pueda volver a sembrar el siguiente año”.
Dependiendo de las condiciones de la zona y si existe actividad ganadera, se puede impulsar el cultivo de forrajes mezclados que “se traducen en más leche y carne de los animales”.
Investigan cultivos
De ese trabajo de diversificación hay varios ejemplos en Oaxaca, uno de ellos se realiza en San José Estancia Grande, en la llanura de la costa de Oaxaca, que reporta serios problemas de sequía para las actividades agrícolas.
Ahí se han hecho investigaciones de cultivos del trópico seco, como el ajonjolí y la vigna, para asociarlos al maíz nativo, que se complementan con la siembra de chile, jamaica y ajonjolí.
Comparado con el manejo convencional o de monocultivo de maíz, la agricultura de conservación mejora los rendimientos de los cultivos hasta de 650 kilogramos de grano por hectárea a pesar de la fuerte sequía.
