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Problema de la basura en Oaxaca, solución desde la familia

Foto(s): Cortesía
Nadia Altamirano Díaz

Ante la falta de una política pública de manejo de residuos sólidos, el director general del Centro de Apoyo al Movimiento Popular Oaxaqueño (Campo) AC, Eduardo Torres Navarrete, considera que no se debe esperar una gran solución, sino contribuir con pequeñas acciones a nivel familiar, porque de mantenerse cerrado el basurero en Zaachila “en unos días la situación va a ser terrible”.


El integrante de una organización que desde 2010 impulsa el aprovechamiento mensual de dos toneladas de desechos orgánicos en el fraccionamiento habitacional Casas del Sol, en la agencia de San Luis Beltrán, en el municipio de Oaxaca, opina que si el problema de la basura “es nuestro”, la solución también.


“Desde el ámbito de política pública o gobiernos municipales, el estatal o el federal, no le han entrado con profundidad y seriedad al problema del manejo de desechos”, dice desde una postura crítica que alterna con un posicionamiento propositivo:


“Por décadas hemos observado que hay un manejo pésimo, no se generan acciones que permitan llegar el fondo del problema, las experiencias exitosas son desdeñadas. Lo peor es tirar la basura en la calle, debemos empezar a revisar qué generamos como residuos y aprender a procesarlo”.


Desde su experiencia, si cada persona o familia evita acumular basura, separando los desechos orgánicos y utilizarlos en una composta, vendiendo el cartón, el aluminio o el PET, se pueden obtener diversos beneficios, pero va ligado a “un asunto de hábitos y cambios culturales”.


En cifras


En promedio una familia genera en la cocina entre 8 y 12 kilos de residuos orgánicos. Si se recolectan en un bote con tapa, en un metro cuadrado de piso con tierra o pasto se puede trabajar una composta.


“Soluciones hay. El problema es si las queremos hacer o le dejamos la responsabilidad a otros, y el problema es que el Gobierno se desentiende. Si el problema de la basura es nuestro, la solución también”, afirma Torres Navarrete.


El fraccionamiento Casas del Sol desde el 2000 las cien familias que ahí viven separan sus desechos orgánicos. Al mes Campo procesa 20 toneladas que “se comen” las lombrices rojas; éstas aprovechan el un 60 por ciento para su desarrollo y reproducción, el otro 40 por ciento lo defecan en humos orgánico que sirve como abono. Al mes obtienen cinco toneladas de abono.


Las lombrices en tres meses se reproducen al doble y el abono puede usarse para el jardín o incluso venderse. Si una composta se maneja de manera adecuada, es un proyecto sostenible y redituable. En vez de eso, la mayor parte de desechos orgánicos se revuelven con otros y el volumen de basura es mayor.

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