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Pipero en Pemex, la vida en un hilo

Foto(s): Cortesía
Giovanna Martínez

“Los asaltos nos han costado lesiones, enfermedades y muerte”, asegura José, operador de pipa de combustible con más de 30 años al volante.


Este martes, varios choferes descansan en las afueras de la Terminal de Almacenamiento y Reparto de Combustible (TAR) de Petróleos Mexicanos, ubicada en el municipio de Santa María el Tule a un costado de la carretera federal 190.


Los conductores realizan una pausa después de extenuantes jornadas para trasladar combustibles pues la carga de trabajo está a tope ante la contingencia del desabasto que viven algunas regiones del país derivado de la lucha contra el huachicol emprendida por el gobierno federal.


Entre los piperos que se toman un respiro está Agustín, quien desempeña este trabajo desde hace 18 años, estima que al día tres pipas de doble tanque son robadas, situación que ha rebasado a las autoridades, considera.


Inseguridad


Detalla que hace algunos años -debido al incremento de asaltos en Michoacán-, solicitó migrar la zona de trabajo al sureste de la República.


Aquel cambio de sede no lo libró de la violencia. En noviembre del año pasado, en el tramo carretero que va de Cosamaloapan a Veracruz decidió detenerse a desayunar. Entonces, un grupo de hombres armados con pistolas y rifles preguntaron por el conductor de la pipa, al mismo tiempo que lo amagaron y le colocaron un arma en la cabeza.


Le advirtieron que no diera alerta a las autoridades hasta después de dos horas, ya que de lo contrario alguien se encargaría de matarlo.


“No me quedó de otra más que obedecer, ya que me dijo que tenía contactos en la policía que le avisan del reporte de robo y la verdad no me arriesgué”.


Más el riesgo que la recompensa


Agustín no solo estuvo en peligro de perder la vida cuando le apuntaron con un arma en la cabeza, en aquel tráiler se fue su ropa, documentos importantes y un teléfono celular que no ha terminado de pagar.


En aquel momento pensó en su familia, pues él es sostén de su esposa e hijos que estudian en el bachillerato y la universidad.


Criminalización


A partir de entonces empezó con trámites engorrosos, donde el principal sospechoso fue él, hasta que se demostró lo contrario. “Tenemos que hacernos una prueba de polígrafo para que vean que no mentimos por el robo de la pipa”.


Los conductores son “fichados” y los suspenden de las labores, los envía a la congeladora, algo que afecta su economía, pues por un mes o más no perciben salario alguno hasta que se les comprueba que no tuvieron nada que ver con el robo del combustible, otros no corren con la misma suerte y pierden su trabajo.


Para hacerle frente a la crisis economía mientras los investigan, hacen “postura”, es decir, piden prestada una unidad a otro compañero para realizar algunos viajes y ganar algo de dinero.


Foco rojo


Agustín señala que el tramo de Cosamaloapan a la desviación de Veracruz es considerado por los piperos como el más peligroso para los transportistas en todo el país, donde se reporta el robo de dos a tres pipas diarias.


En esa zona las unidades son difíciles de recuperar, incluso, asegura que los tanques robados pasan por un retén de rayos X en medio de un cerco políciaco federal y no son detectados.


“Un compañero me dijo que había visto mis tanques pero con diferente tractor en la caseta de Cosamaloapan, justo en el retén de la Policía Federal de Caminos y lo único que le dije fue que se fuera de ahí, porque eran esas personas que me habían robado”.


El conductor revela que él la libró, pero otros compañeros han sido golpeados salvajemente o asesinados por resistirse al asalto.


Asaltantes y tecnología


Los conductores aseguran que es tal el robo de pipas, que los asaltantes cuentan con tecnología para interrumpir la señal satelital y así evitar que los tractores sean rastreados. “Aparte de venir armados, traen computadoras que conectan al camión y bloquean la señal, y nosotros, ante esto, no podemos hacer nada”, señala José.


Ante este panorama, muchos operadores han desistido de este oficio, no importa que tengan varios años de experiencia, optan por buscar otros trabajos, aunque aseguran que no se gana lo mismo de taxista que como operador de pipa.


Se roban hasta al conductor


Luis, con 25 años de experiencia, está adherido a un sindicato de transportistas; detalla que estuvo a punto de caer en manos de asaltantes al salir de la estación de Salina Cruz, cuando un sujeto lo interceptó y lo amagó con una pistola.


En un descuido, el conductor saltó al asfalto, se incorporó y corrió, fue entonces que los asaltantes desistieron, pues su intención era llevarlo junto con la pipa.


“Afortunadamente no sabían manejar el tractor y huyeron”. Afirma que sus compañeros no han corrido con la misma suerte, pues desenganchan el tractor y se llevan los tanques o se llevan las pipas con todo y conductor.

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