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Pemex: piperos, el eslabón más débil (segunda parte)

Foto(s): Cortesía
Giovanna Martínez

José se cambia de ropa rápidamente, con el pantalón sin abotonar se pasa de la cabina al asiento de delantero; se coloca unas chanclas, al mismo tiempo que asegura que ese diminuto espacio es su cuarto.


Aquella cabina desprende un olor a sudor, comida, zapatos, ropa y desodorante entre cables, radio y documentos de recepción de mercancía; “Si no formas parte de un sindicato, estás desprotegido”, indica José.


Conductor de pipa desde hace más de 30 años, se nombra independiente, pues no pertenece a ningún sindicato, situación que lo coloca en desventaja ya que asegura que su seguro de incapacidad, en caso de accidente de trabajo, alcanza apenas los 90 pesos diarios, a pesar de que traslada materiales altamente peligrosos.


No morir


Agustín, con 18 años de experiencia y quien ya fue asaltado en carretera una vez, se propuso no morir en el intento; asegura que con el seguro de vida de la empresa no alcanzaría a su familia ni para el entierro.


Afirma que el seguro de vida para los conductores que no pertenecen a un sindicato es de 100 mil pesos, “cantidad que no vale la vida”, debido a que Agustín es cabeza de familia y el seguro no alcanzaría para cubrir los gastos escolares de sus hijos.


Alto el riesgo y limitada recompensa 


De acuerdo con la Cámara Nacional de Autotransporte de Carga (Canacar) en 2018 sus afiliados reportaron el robo de 178 autotanques, y en los primeros 10 días de este 2019 fueron hurtado cerca de 20 unidades, lo que plasma el grave impacto que ha generado el robo de combustibles y camiones principalmente en Veracruz, Puebla, Tabasco, Michoacán y Guanajuato.


Agustín no solo estuvo a punto de perder la vida en aquel asalto en la carretera de Cosamaloapan, también se fueron en aquel tractor sus documentos personales, celular y la inversión que había realizado en equipos electrónicos, ya que gran parte de su vida laboral, la pasan al interior de un tractor.


Hay dinero, pero no para los choferes


José afirma que las empresas están contratadas por Petróleos Mexicanos (PEMEX), misma que paga gastos por viáticos y hospedaje, pero nada de esto se le proporciona al trabajador, pues ellos duermen en las cabinas y pagan sus propios alimentos.


Esto conlleva una mala alimentación. Los operadores de vehículos pesados consumen alimentos poco nutritivos y de manera rápida. Casi 80 por ciento de operadores presenta problemas de sobrepeso, lo que causa enfermedades cardiovasculares y, además, problemas digestivos debidos al estrés.


José pesa 110 kilos, comenta que esto se debe a su mala alimentación, pues con los asaltos constantes a sus compañeros ya no pueden detenerse a comer a donde sea, y la mayoría de los alimentos que consume son altos en calorías, como las galletas, jugos o refrescos.


“Ahora nos aventamos viajes directos, sin paradas y eso complica nuestros horarios para comer, compramos lo que se pueda comer al instante y si tenemos ganas de ir al baño, pues usamos hasta envases”.


¡Hasta aquí!


Ante la aplicación de la ley del embudo a los conductores estos han optado por retirarse, pues en este oficio de traslado de hidrocarburos enfrentan más riesgos que recompensas.


Agustín lamenta que las firmas contratadas por Pemex sean insensibles, sobre todo porque el robo de pipas es frecuente y el conductor arriesga la vida en cada viaje.


Reiteró que carecen de respaldo al momento en que son asaltados y son despojan de las pipas; explicó que han crecido las enfermedades como la diabetes originadas por el susto y los trámites engorrosos, por lo que muchos conductores optan por desistir del oficio.


“Muchos prefieren desistir y prefierenr vivir tranquilos antes de enfrentar a la muerte en un día de estos en la carretera”.


José recuerda que, antes del incremento de la inseguridad, un chofer de pipa podía hacer cinco viajes a la semana a diversos destinos con lo que obtenían buenos ingresos; actualmente se redujeron a dos viajes por la implementación de horarios de circulación de parte de las empresas.


“Si terminan de cargarte de combustible a las 15 horas ya no puedes moverte, te ordenan quedar en resguardo en la unidad hasta el otro día en el que puedes circular a partir de las 5 de la madrugada, esto hace que perdamos tiempo y dinero, con el consecuente desgaste y cansancio”.


Comenta que las pipas como el combustible están asegurados, pues las empresas contratan seguros por robo, y lo más desprotegidos son los conductores, pues tienen que pasar hasta por pruebas de polígrafo para demostrar que no estuvieron involucrados en dicho robo.


“Al operador lo matan y no va a hacer ni un peso por la vida de él”, lamenta. “Yo me encomiendo a Dios, pido por mis hijos y le echo pa´delante”, concluye.

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