Sin esperar que el Gobierno Federal decrete un área natural protegida, en Oaxaca 136 comunidades han definido un área de conservación voluntaria, la cifra más alta del país.
La participación de las comunidades de Oaxaca ha sido un hito para las labores de cuidado de la biodiversidad al grado tal que influyó para que en 2008 el concepto de áreas destinadas voluntariamente a la conservación se incluyera en el marco legal.
El director del área de protección de flora y fauna boqueron Tonalá, en la Mixteca, de la Comisión Nacional de Áreas Protegidas (Conanp), Pavel Palacios Chávez, destaca la valía de este tipo de esfuerzos porque implica la protección del territorio “a partir de las propias reglas de cada comunidad”.
A voluntad propia
La particularidad que comparten esas 136 áreas es que “no son decretadas por una autoridad, sino establecidas a través de la voluntad de quienes son dueños y propietarios”, y el Gobierno Federal les da un reconocimiento, como en San Pablo villa de Mitla, donde 4 mil 900 áreas están destinadas a la conservación voluntaria.
Además de que Oaxaca es de las 22 entidades que agrupa la mayor cantidad de las 457 áreas dedicadas voluntariamente a la conservación, también es la que concentra 30 de las 36 con una perpetuidad en su plazo de certificación.
La primera en registrarse en Oaxaca, después de Veracruz en 2002 y Tabasco en 2003, fueron las 700 hectáreas de Cerro Chango, en Santiago Jocotepec, en el distrito de Choapam de la región del Papaloapan, hábitat del mono araña.
En un solo municipio pueden existir varias áreas, como en San Felipe Usila, que cuenta con cuatro áreas de conservación voluntaria que en conjunto representan 20 mil 520 hectáreas de selva alta perennifolia, mediana, subperinnifolia, galería raparía, bosque mesófilo de montaña o de pino encino.
Preservan riqueza
En mayor o menor proporción, cada área de conservación contribuye a preservar la riqueza de la flora y la fauna en Oaxaca, como la de San Pablo Etla, en Valles Centrales que tiene un impacto en la captación de agua para recargar los mantos freáticos que a su vez permite el suministro a la ciudad de Oaxaca.
Pepe Juárez Antonio, vigilante comunitario y ex presidente del Comisariado de Bienes Comunales, recordó que un fuerte problema de plagas y cazadores furtivos en los bosques los hizo buscar la forma de conservarlo y la mejor manera era decretarloen 2011 como área de protecciòn.
"Lo hicimos junto con la Conanp nos dotó de diez cámaras trampa, nos capacitó, pero en ese trayecto nos robaron como seis cámaras, lo que nos permitió ver que la problemática y descubrimos que para nuestra fortunia tienen cinco de los seis felinos en peligro de extinción: el jaguar, el puma, el lince, el jaguarundi y el tigrillo el único que nos falta es el ocelote", dice con orgullo.
Las 4 mil 900 hectáreas en San Pablo Villa de Mital es para Pavel Chávez otra de las áreas importantes en los Valles Centrales, “por su contribución a la conservación de un sitio patrimonio cultural de la humanidad”, así como del hábitat del jaguar que también se preservan en la zona de los Chimalapas.
