Para el investigador y excatedrático de la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca (UABJO), Porfirio Santibáñez Orozco, la omisión es uno de los elementos graves en los que incurren las organizaciones de seguridad pública al momento de frenar la violencia generada por el crimen organizado.
De acuerdo a la organización Semáforo Delictivo, más de la mitad de los homicidios dolosos del 2017 en la entidad fueron ejecuciones del crimen organizado.
“La omisión gubernamental es uno de los aspectos graves en los asesinatos que tienen que ver con el crimen organizado. Muchas veces no quieren intervenir por prudencia, ya que no cuentan con el equipo adecuado”, destacó Santibáñez.
De los años 90 hasta la actualidad el tipo de violencia en Oaxaca ha estado influenciada por la creación de bandas criminales, que fueron creciendo por la tolerancia que se les tuvo.
El investigador justificó el actuar de los elementos de seguridad debido a la falta de equipo, “uno puede ver que el armamento por parte de las fuerzas de seguridad pública es un juego de niños al lado de las herramientas que tienen los delincuentes”.
Esto sucede en los tres niveles de gobierno, “precisamente por eso han tenido que recurrir al Ejército y a la Marina, quienes incluso a ellos las bandas criminales logran superar en armamento”.
Sociedad violenta
Además comparte la tesis con Semáforo Delictivo de que sin el crimen organizado Oaxaca sería uno de los estados con mayor violencia, “la sociedad oaxaqueña ha sido violenta históricamente, pero en cada periodo histórico ha tenido tintes diferentes”.
La violencia histórica en Oaxaca se ha dado sobre todo por conflictos de tierra y agua, “en la actualidad ha crecido por tráfico de las drogas”.
Equivocada táctica de combatir violencia con violencia
Para el excatedrático de la UABJO combatir la violencia con más violencia es una táctica equivocada, pues se debería apostar en la generación de empleos y dedicarle mayor atención y más recursos a la educación.
También está en desacuerdo de prohibir el consumo de drogas, pues para él, esto sólo es un estimulante para producirla y consumirla.
Aleja inversión y provoca migración
Las consecuencias inmediatas para la sociedad oaxaqueña es que aleja la inversión y la migración pues “las personas se van porque saben que de quedarse pueden estar en el lugar y momento equivocado”.
Aunque también destaca que la migración se da por muchos motivos, como la pobreza y la marginación, así como también por la violencia histórica.
