SAN JUAN MIXTEPEC, Oax.- Otro día de duelo vivió ayer este pueblo mixteco al celebrarse el cabo de año de las cinco mujeres asesinadas a balazos y calcinadas posteriormente por un presunto grupo armado de Santo Domingo Yosoñama, en la carretera a la Heroica Ciudad de Tlaxiaco.
Las mujeres, Nazaria Ramírez Gabriel y María Juana Bautista Ramírez, madre e hija, Julia Ramírez Salazar y Anahí Cruz Ramírez –madre e hija, también–, así como Emiliana Hernández Hernández, habían salido en dos camionetas la mañana del 3 de junio del 2017, junto a otros pobladores, para acudir a la tradicional plaza de la Heroica Ciudad de Tlaxiaco, pero en el trayecto fueron emboscadas por el grupo armado en el paraje Tres Cruces, en la colindancia con San Juan Ñumí.
Primeramente, el grupo armado disparó sus armas de fuego a las mujeres y posteriormente, prendió fuego a los vehículos, quedando sus ocupantes en el interior.
Algunos dejaron a pequeños en la orfandad o a familiares desamparados. FOTO: Mario Jiménez Leyva
Por el lugar del ataque, la autoridad municipal y los pobladores sospecharon que fue orquestado y realizado por un grupo armado de Santo Domingo Yosoñama, perteneciente a San Juan Ñumí, ante el conflicto agrario enfrentado por la disputa de mil 740 hectáreas.
Fueron unas mártires
En la familia de las señoras Nazaria Juana Ramírez Gabriel y María Juana Bautista Ramírez aún no se vislumbra ni por asomo que el duelo se ha superado, sobre todo por las condiciones de su muerte.
“Fueron una mártires, eran inocentes, no se metían con nadie, no tenían por qué morir, ni mucho menos de esa forma, porque fue de una forma tan terrible, tan cruel que experimenta el peor dolor”, afirmó Fidel Ortiz Gabriel, primo hermano y tío de las víctimas.
Sin embargo, no existe algún deseo de venganza, porque el castigo lo han dejado a la justicia divina, ante la inacción de la justicia terrenal.
Un altar a la memoria de las fallecidas. FOTO: Mario Jiménez Leyva
“No, no hemos pensado en eso, la mera verdad solo Dios sabe, se lo dejamos a la justicia divina para que castigue a quienes fueron. Para que seguirnos lastimando entre hermanos”, asentó. Aunque no por eso, dejarán de reclamar que la Fiscalía General del Estado haga su trabajo y detenga a los autores intelectuales y materiales del múltiple asesinato.
Queremos que las autoridades eviten dar carpetazo al asunto, porque para nosotros es un doble dolor que los responsables no estén pagando. A pesar de que no hay algún resultado, aún confiamos en la justicia de los hombres.
Eran las jefas de familia
“Los asesinos de mi prima Nazaria y mi sobrina María Juana, no solamente acabaron con sus vidas, sino también con la familia, porque ellas como mujeres, eran las jefas de familia. Mi prima se dedicaba al campo y a la cría de marranos para mantener a sus hermanos Ambrosio y Elvira, que tienen una discapacidad intelectual, mientras mi sobrina María Juana a su hijo Oliver, que no puede trabajar por la diabetes que sufre y que lo lleva cada rato al hospital.
A los deudos el DIF Estatal les ofreció una casa y despensas, pero incumplió. "Hasta noviembre del año pasado, les dieron despensa de vez en cuando”:, señaló Eugenia López López.
La niña Anahí Cruz, de 11 años de edad a su muerte, una estudiante modelo. FOTO: Mario Jiménez Leyva
Dolor en todo el pueblo
El presidente municipal Antonio Gómez Bautista, aseguró que el cabo de año y el dolor por la muerte de las cinco mujeres no solamente conciernen a los familiares de las cinco víctimas, sino a todo el pueblo. “Hay mucho sufrimiento, hay mucho dolor en las familias y en todo el pueblo, porque era inocentes, indefensas y por la forma en que murieron”, apuntó.
Además, destacó que en San Juan Mixtepec la responsabilidad recae totalmente en sus vecinos de Santo Domingo Yosoñama, por el conflicto agrario existente y debido a los incidentes anteriores y posteriores a los hechos de violencia.
El paraje Tres Cruces, donde se cometieron los crímenes de las cinco mujeresLos deudos y familiares ofrecieron comida y bebida a los habitantes que se solidarizaron.
“Todo indica que fueron ellos los responsables; no fue la primera vez, el 11 de marzo del año pasado también pusieron una emboscada en la carretera con polines y clavos, afortunadamente solamente una persona resultó herida, pero después del atentado, una patrulla de la Policía Estatal si cayó y a un agente, le tuvieron que amputar un miembro”, indicó.
A pesar de esto, el munícipe lamentó que el gobierno estatal no haya decidido en iniciar un operativo conjunto con fuerzas federales, para detener a los miembros del grupo armado de Santo Domingo Yosoñama y así recuperar la paz y tranquilidad entre ambas comunidades.
La policía ya sabe con lo que les sucedió, ellos han dicho que 'hay gente armada en Santo Domingo’, entonces deben hacer su trabajo, en vez de esperar a que nuestras muertas hagan un señalamiento directo en contra de los responsables, como nos ha pedido la Fiscalía.
El cabo de año
Por el cabo de año, que se celebra aquí nueve días después, familiares y pobladores llegaron a los domicilios de las señoras Nazaria Ramírez Gabriel y María Juana Bautista Ramírez, así como de la señora Julia Ramírez Salazar y la niña Anahí Cruz Ramírez, de 11 años en ese entonces, para acompañar a los deudos y solidarizarse en estos momentos de dolor y sufrimiento.
En las dos casas, los dolientes y padrinos montaron un altar en honor de las víctimas, con imágenes religiosas, las fotografías de sus familiares, flores, velas, veladoras e incienso.
Los padrinos del cabo de año de las difuntas. FOTO: Mario Jiménez Leyva
En el domicilio de doña Nazaria Ramírez Gabriel, sus compañeras de la congregación de la Vela Perpetua participaron activamente en la celebración, porque ella fue una de sus fundadoras y principales integrantes.
Contrariamente a la costumbre de los Valles Centrales, el párroco Roberto Martínez Cedillo, después de oficiar la misa por el cabo de año, fue quien levantó la cruz elaborada con flores por los deudos y los padrinos.
Los familiares de la otra mujer asesinada, Emiliana Hernández Hernández realizaron el cabo de año en la Heroica Ciudad de Tlaxiaco, por tener ahora ahí su residencia, después de los sucesos.
