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Girasoles plantan cara al cambio climático

Foto(s): Cortesía
Nadia Altamirano Díaz

El cuarto de hectárea que Jorge Pérez Merlín destinó, en Magdalena Apasco, Etla, a sembrar por primera vez girasoles, cumplió con el cometido de convertirse en una parcela demostrativa para hacer frente al cambio climático.


Con la asesoría del Hub Pacífico Sur del Centro Internacional de Mejoramiento de Maíz y Trigo (Cimmyt), Jorge comprobó el bajo costo de un cultivo de corto tiempo, bajo riesgo y novedoso que se puede intercalar en parcelas con siembra de maíz, avena y canola.


Además de atraer a cientos de personas que desde hace una semana llegan a su parcela para tomarse fotografías en un campo floreado de amarillo y elegir girasoles por diez pesos la pieza, Jorge está innovando al adaptar una pequeña plantación a las temperaturas extremas.


Si Jorge destinó 3 mil o 4 mil pesos al cultivo de 10 mil girasoles fue una inversión que se elevó por la preocupación para que contara con suficiente agua, pero pudo destinar menos recursos. El nuevo floricultor fue apoyado con asesoría técnica del colaborador del Cimmyt, Carlos Barragán García.


Riesgos y aciertos


De los 60 productores de la zona que de manera tradicional siembran maíz, frijol o alfalfa, Jorge fue el único que en 2018 se animó a sembrar canola y avena.


La helada del 7 de enero pasado le demostró que los dos cultivos con los que no había experimentado sobrevivían a las bajas temperaturas, a diferencia del cultivo de maíz, que le significó una pérdida.


En febrero aceptó sembrar girasol con la semilla subsidiada por Cimmyt, sin imaginar que llegaría a ver crecer plantas de hasta 1.80 metros de altura.


Difundir el logro vía facebook hizo que la noticia se multiplicara y, apenas el domingo, Carlos recibió la llamada de una comercializadora interesada en exportar 300 toneladas de girasoles orgánicos a Alemania.


¿Qué hay de fondo?


Jaime Leal González, gerente del Hub Pacífico Sur Cimmyt, estima que para cumplir esa solicitud de exportación requiere que al menos cien productores destinen una hectárea a la siembra del girasol, que además de novedoso en esta zona del país acarrea beneficios inmediatos a la tierra, cansada ya por el mismo tipo de cultivo.


“Hay una serie de factores que no se han tomado en cuenta por lo llamativo de la flor, como que secreta sustancias que evita maleza hasta en un 60 por ciento, reduciendo la cantidad de la mano de obra y es una buena alternativa para evitar herbicidas en posteriores siembras de maíz”, detalló.


Además, con dos o tres tipos de cultivo diferentes en un mismo año, se logran beneficios por la penetración diversa en el nivel de suelo potenciando mejores rendimientos en el maíz.


“La raíz del girasol es pivotante y ayuda a la infiltración del agua, la planta del maíz aprovecha mejor el agua de temporal”, destacó.


Lograr exportar esas 300 toneladas de girasol orgánico requiere trabajar con procesos asociativos de productores, para que entiendan las razones de agruparse, intercalar cultivos y reducir el uso de herbicidas, proceso que podría demorar al menos un año y medio.

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