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Gas y luz en la Central de Abasto de Oaxaca, ruleta rusa

Foto(s): Cortesía
Redacción

La posibilidad de que el Mercado de Abasto registre un desastre de grandes magnitudes se mantiene latente debido a la indiferencia de los comerciantes, la división entre los dirigentes y la falta de planes y valor de las autoridades para meter al orden a los cinco mil expendedores que se establecen en ese lugar.


Como si estuvieran dispuestos al suicidio, sin la menor de las consideraciones hacia su seguridad y la de sus compradores, casi el 60% de los locatarios incumple con las mínimas condiciones de seguridad que establecen los reglamentos para  la operación del comercio en la zona.


Un ejemplo de ello es el de la zona húmeda, donde de los 590 locatarios establecidos, si acaso apenas cinco o seis cuentan con extintores que ayudn a sofocar algún incendio.


Apenas en julio de este año, los medios de comunicación dieron cuenta del siniestro que afectó al Mercado de Juchitán en el que resultaron dañados cerca de una centena de puestos, y que evidencia la omisión de las autoridades en un tema obligado: el ordenamiento de ese espacio comercial.


Mercado de Abasto  la zona más peligrosa de la ciudad


El caso de Juchitán quizá haya sido el de mayor magnitud registrado en los últimos años en la entidad, pero ello no significa que no existan riesgos en otros espacios; especialmente en los mercados de la capital y de ellos, el más peligroso, según las propias autoridades, es el Mercado de Abasto.


Recientemente, la Comisión Federal de Electricidad realizó un diagnóstico en ese centro comercial para conocer las condiciones de consumo de electricidad; el estudio arrojó que la energía perdida es del 40% del servicio. Lo anterior es atribuible al consumo irregular de puestos semifijos y ambulantes.


Lo anterior se traduce en que 4 de cada 10 tomas de corriente son irregulares y, en consecuencia, las instalaciones son deficientes e ilegales. Los “diablitos” y los tendederos de cables, resultan un verdadero peligro, ello sumado a las improvisadas instalaciones de gas Lp, de estufas, anáfres y asadores para elaboración de alimentos, el tianguis y otras áreas del Mercado de Abasto lo hacen una verdadera bomba de tiempo.


Aún sabiendo esto, a los comerciantes y líderes ni les preocupa, ni les ocupa esa situación.


Desgastante supervisión y poco avance


A decir del coordinador de Protección Civil Municipal, Marino Hernández López, la actual administración municipal mantiene una permanente supervisión a establecimientos que ocupan el gas LP como uno de los insumos principales para su actividad.


En lo que va del año, se han revisado 12 mercados de la capital para observar el cumplimiento de las condiciones de seguridad, sobre todo en instalaciones eléctricas y de ese combustible, además revisaron 259 estancias infantiles donde, por operatividad del mismo, las cocinas se mantienen activas.


En la mayoría se logra coincidir con los propietarios que conscientes, de que su protección y la de sus clientes es sustancial, cumplen a cabalidad con la norma. Sin embargo en el Mercado de Abasto la situación es distinta.


“Nosotros tenemos identificado el lugar como un área de riesgo alto, se han hecho recorridos, observaciones; el diagnóstico que se tiene no es halagador, la saturación de pasillos, los cableados, tendederos y saturación de puestos no solo genera riesgo, incluso impide la atención de una emergencia”, dijo Marino Hernández López, Coordinador de Protección Civil Municipal.


El funcionario agregó que no existe otro espacio donde se presente una situación similiar, al contrario, en la capital, la mayoría de comerciantes tienen claro el peligro que conlleva una mala utilización del hidrocarburo y lo importante de contar con planes preventivos para evitar una desgracia por su mal uso.


Complicidad e insensatez


A pesar de que en la Zona Húmeda se han esforzado en poner orden, apenas algunos comerciantes comprenden la importancia de contar con una cultura de Protección Civil; además, no sirve de mucho que dentro del área se organicen u ordenen si a la hora de una contingencia el exterior se encuentra saturado de puestos que impiden el desalojo rápido del lugar.


José Luis Díaz Cabrera, presidente de la Organización Unificadora para el Progreso de la Zona Húmeda del Mercado de Abasto, reconoció que acabar con el hacinamiento de ese centro comercial es prácticamente un sueño, un proyecto que depende sobre todo de la voluntad del gobierno por “meter en cintura” a los comerciantes.


La indiferencia de los comerciantes, los intereses de grupo y las conveniencias de algunos líderes del lugar, provoca que en el momento en que las autoridades intentan regular la situación amaguen con generar conflicto y hasta ahí se queda la intención, señaló.


“Hay dictámenes de parte de Protección Civil pero que no se aplican por el temor que le tienen las autoridades, algunos dirigentes viven de la venta de espacios y contrario a los que nos interesa que este sea un mercado funcional y competitivo, ellos se aferran a mantener el desorden”, puntualizó.

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