Producir piña en un país sin subsidios para productores y en donde no existen aranceles para el producto que se importa de países asiáticos, es para el presidente del Sistema Producto Piña en Oaxaca, José Meza Ramírez, una combinación de variables que permite entender la crisis que ahorca a ese sector.
El problema no es la producción, por el contrario, la superficie cosechada se incrementa en un 15 por ciento en promedio al año. En 2017 se lograron generar 150 mil toneladas, pero sólo el cinco por ciento se destinó a la industria local.
De las 2 mil hectáreas que se siembran principalmente en Loma Bonita y San Juan Bautista Tuxtepec, los 800 productores lo hacen sin contrato de comercialización, sólo 30 por ciento tiene un “compromiso” con la industria.
Para el empaque de la piña, se atreve a decir que Oaxaca ocupa el primer lugar al ser el 85% de la piña cayena se siembra en esta tierra la que se procesa en el país, pero muy pocos productores “tenemos contacto con la industria”, la mayoría la venden por la libre.
“El Gobierno nos ha apoyado bastante para tecnificar, si no se sacan 60 toneladas por hectárea no es redituable, producción tenemos, de eso no sufrimos, el problema es con la comercialización, ahí estamos atorados, no sabes qué pasa, hemos platicado con los industriales y nos argumentan que las bodegas están llenas”, relató.
Eso explica porqué en promedio el 30 por ciento de la producción se pierde en los campos de cultivo, ni siquiera se cosechan ni se utilizan para alimentar las vacas.
Camionetas de otros puntos de Oaxaca llegan hasta la zona a comprar la tonelada de piña a 800 pesos en promedio, pero pocos saben que el precio de esa fruta fresca está tan bajo.
Si una piña de 2.4 kilogramos -peso promedio- en la Cuenca del Papaloapam tiene un costo de un peso con 92 centavos -80 centavos por kilo-, en la ciudad de Oaxaca el precio sube hasta nueve veces más, ya que en el mercado se encuentra actualmente en 18 pesos la pieza.
