La crudeza que el cambio climático imprimirá a la sequía fue el motor creativo para que ambientalistas oaxaqueños diseñaran un condensador que funciona con energía eólica para captar al día hasta diez litros de agua de la humedad que hay en el ambiente, aún en temporada de estiaje.
La iniciativa, promovida por el Espacio de Encuentro de las Culturas Originarias (EECO) a partir de apoyos de fundaciones y empresas, se ha instalado en dos comunidades indígenas de la Costa y el Istmo de Tehuantepec.
Tubos de aluminio, malla sombra, plástico, cobre, serpentines de cobre, policloruro de vinilo (PVC) pvc y ollas de barro son algunos de los materiales que se utilizaron en la construcción de un primer prototipo.
El primer paso es construir una estructura geodésica con tubos de aluminio, la cual soporta la presión del viento, la lluvia y movimientos telúricos. El plástico de invernadero que cubre la estructura calienta el aire del ambiente que hay dentro.
En la parte superior se coloca un extractor eólico que con el viento hace un efecto de vórtice y genera una succión de la humedad del ambiente, la cual es conducida a las ollas que cumplen la función de condensadores.
El cambio abrupto de temperatura permite condensar el agua del medio ambiente que escurre y termina en tambos colocados debajo de las ollas de barro, con una llave cada uno para utilizar el líquido para consumo humano.
En entrevista, Tzinnia Carranza López, presidenta de Espacio de Encuentro de las Culturas Originarias (EECO), explicó que es una tecnología similar a la desarrollada en Israel, pero por su sofisticación ésta es inaccesible para comunidades oaxaqueñas.
ECCO intentó captar agua con atrapanieblas que se implementan en países de latinoamerica, pero la limitante son los períodos de sequía prolongados y que no hay neblina en partes bajas, como la Costa o el Istmo, regiones caracterizadas por la humedad en el ambiente.
Con Gilberto Cortés Gallardo, integrante de ECCO, se empezó una etapa de investigación y a bosquejar el diseño de los prototipos, que con asesoría y costos que no rebasan los 20 mil pesos, se instalaron 4 condensadores en San Mateo del Mar y en San Juan Guichicovi.
Los condensadores están en periodo de prueba para contabilizar su capacidad de captación, dependiendo la temporada del año y los horarios del día.
